miércoles, 21 de mayo de 2014

El estrés puede dañar rápidamente la salud de los niños, afirma un estudio

Y el estrés crónico afecta a su bienestar, muestra una investigación 


Los eventos estresantes pueden tener un impacto casi inmediato en la salud y el bienestar de los niños, según un nuevo estudio. 

Las investigaciones previas han mostrado que los eventos estresantes en la infancia aumentan el riesgo de sufrir problemas de salud en la edad adulta, pero este estudio muestra que estas consecuencias podrían producirse mucho antes.

Los investigadores de la Universidad de Florida analizaron los datos de casi 96,000 niños en Estados Unidos que participaron en la Encuesta nacional de salud infantil. La encuesta recogió información sobre la salud de los niños y las situaciones estresantes que habían afrontado, como el divorcio de sus padres, la violencia doméstica o en el vecindario, ser pobre, tener un progenitor con problemas de salud mental, la exposición al abuso de drogas y tener un progenitor en prisión.

Los niños que experimentaron 3 o más eventos estresantes tenían 6 veces más probabilidades de tener problemas físicos o mentales o un trastorno del aprendizaje que los que no pasaron por experiencias estresantes, hallaron los investigadores.

"Los niños que tienen el mayor número de experiencias adversas cuentan con las probabilidades más altas de tener múltiples trastornos. No se trata de un solo problema de salud; se trata de un montón de problemas de salud a la vez", afirmó en un comunicado de prensa de la Universidad de Florida la autora del estudio, Melissa Bright, coordinadora de investigación en el Instituto de Políticas de Salud Infantil de la universidad.

Bright presentó su hallazgo esta semana en la reunión anual de la Sociedad Americana de Psicosomática (American Psychosomatic Society), en San Francisco.

El estrés crónico puede desencadenar cambios en los sistemas neuroendocrino e inmunológico en desarrollo de un niño que lleven a un control deficiente de la respuesta al estrés y a una capacidad reducida de resistencia a la enfermedad, comentaron los investigadores.

Si este es el caso, quizá sería posible detectar estos cambios de forma temprana y tratarlos, para reducir el riesgo de problemas de salud, sugirió Bright.

"También es posible que tener un hijo con múltiples afecciones de salud ponga a las familias en una situación económica y emocional muy difícil, y que les haga más susceptibles a experiencias adversas, como, por ejemplo, a que los cuidadores sufran enfermedades mentales y al divorcio", dijo Bright. "En la actualidad estamos recogiendo datos para un nuevo estudio en que planeamos examinar esta posibilidad".

Las investigaciones presentadas en reuniones médicas se consideran preliminares hasta que se publican en una revista revisada por profesionales.




University of Florida 
Publicado el 12 de Marzo de 2014


El abuso infantil podría resultar en problemas de salud en la edad adulta

Podría desencadenar problemas hormonales vinculados con la obesidad y la diabetes, según un estudio 


El abuso o la negligencia infantil podrían tener consecuencias duraderas para la salud física, según sugiere un estudio reciente. 

El estudio halló que el maltrato infantil podría desencadenar problemas hormonales a largo plazo que aumentan el riesgo de obesidad, de diabetes y otros problemas de salud en la edad adulta.

Los investigadores examinaron los niveles de hormonas que regulan el peso en 95 adultos, de 35 a 65 años de edad, que sufrieron abusos físicos, emocionales o sexuales o negligencia cuando eran niños. Se les agrupó según la gravedad del abuso y de la negligencia.

En el estudio se examinaron 3 hormonas. La leptina participa en la regulación del apetito y está vinculada con los niveles de grasa. La irisina participa en el metabolismo energético. La adiponectina reduce la inflamación en el cuerpo.

Los adultos que sufrieron los abusos y las negligencias más graves en la infancia tendían a tener niveles más altos de leptina e irisina y niveles más bajos de adiponectina. Todas las irregularidades en los niveles de estas hormonas son factores de riesgo de obesidad.

Incluso cuando los investigadores tuvieron en cuenta las diferencias en la dieta, el ejercicio y otros factores del estilo de vida, vieron que seguía habiendo una asociación entre los niveles altos de leptina e irisina y los abusos y la negligencia en la infancia.

Los hallazgos del estudio aparecerán en la edición de junio de la revista Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism.

"Este estudio contribuye a clarificar por qué las personas que han sufrido adversidades en la infancia se enfrentan a un riesgo más alto de tener un exceso de grasa abdominal y afecciones de la salud relacionadas", afirmó en un comunicado de prensa el Dr. Christos Mantzoros, del Centro Médico Beth Israel Deaconess en Boston y del Sistema de Atención de Salud de la VA de Boston.
"Los datos sugieren que estos problemas en la infancia ejercen un estrés sobre el sistema endocrino, lo que lleva al malfuncionamiento de hormonas importantes que pueden contribuir a la obesidad abdominal ya en la edad adulta", añadió.

"Comprender estos mecanismos podría ayudar a los proveedores de atención de salud a elaborar unas mejores intervenciones para abordar el riesgo elevado de obesidad abdominal y el riesgo cardiometabólico de esta población más adelante en la vida", concluyó Mantzoros.

El estudio halló una asociación entre el abuso o la negligencia infantil y las variaciones en los niveles hormonales relacionados con la obesidad. No probó causalidad.







Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism 
Publicado el 20 de Marzo de 2014 

martes, 3 de diciembre de 2013

El estrés de los padres y la violencia doméstica podrían afectar el desarrollo del niño

Aunque no se halló un vínculo directo, los investigadores sugieren hacer pruebas exploratorias a los niños para los factores de riesgo 


Una investigación reciente sugiere que los niños que son expuestos a la violencia doméstica y a padres deprimidos o ansiosos son más propensos a retrasos en el desarrollo de las habilidades lingüísticas, motoras y sociales. 

No está claro que esos tipos de problemas en el hogar en realidad causen que los niños no alcancen los hitos del desarrollo tan rápidamente como otros niños, y es posible que no haya una conexión directa. Aún así, los investigadores dijeron que los hallazgos apuntan a la importancia de las pruebas de exploración administradas a los niños en busca de señales de que están expuestos a la violencia o al estrés de los padres, dado que entonces los trabajadores sociales podrían intentar ayudarles a mantenerse al día en términos del desarrollo. 

"Así mismo, los niños que no logren alcanzar los hitos importantes del desarrollo deben someterse a pruebas para la violencia de pareja y el distrés psicológico de los padres, de forma que esos factores de riesgo también se aborden si existen", comentó Amy Lewis Gilbert, profesora asistente de pediatría de la Facultad de Medicina de la Universidad de Indiana y autora líder del estudio, que aparece en la edición de diciembre de la revista Pediatrics. 

La violencia doméstica, que se da en las parejas que están en relaciones, afecta a un estimado de 1.5 millones de mujeres y 835,000 hombres en EE. UU. cada año, según el estudio. Pero las cifras podrían ser mucho más altas, porque algunos casos no se reportan. Un estudio de 2011 que revisó la investigación existente sugirió que la violencia doméstica afecta a 10 millones de niños cada año. 
 
"Sabemos con certeza que la violencia familiar y el estrés psicológico de los padres afectan a los niños de todas las edades", dijo Susan Campbell, profesora de psicología de la Universidad de Pittsburgh que está familiarizada con los hallazgos del estudio. Los niños afectados tienen más dificultades psicológicas, no se llevan igual de bien con los demás niños y les va peor en la escuela, advirtió. 

Averiguar exactamente cómo éstos y otros factores afectan a los niños es difícil, planteó Campbell, pero pueden resultar dañados por una crianza dura y negativa, una falta de afecto de parte de los padres y una falta de apoyo para el aprendizaje. 

En el nuevo estudio, los investigadores observaron a casi 17,000 niños menores de seis años que fueron tratados en cuatro clínicas pediátricas de Indianápolis entre 2004 y 2013. Los padres de los niños tomaron unas encuestas, y el estudio incluyó un análisis de sus respuestas. 

Casi la mitad de los niños eran negros, y el 82 por ciento estaban en Medicaid u otro programa de seguro público. Los padres del 2.5 por ciento de los niños reportaron violencia doméstica, y el 12 por ciento mostraron señales de depresión, ansiedad o ambas cosas. 

En general, más de un tercio de los niños no había alcanzado al menos uno de varios hitos del desarrollo. 

Los investigadores, que ajustaron las estadísticas para que tomaran en cuenta el sexo y la etnia, hallaron que los niños cuyos padres estaban estresados, habían experimentado violencia doméstica o ambas cosas eran más propensos que los demás a tener problemas con el lenguaje, las habilidades sociales y las habilidades motoras. 

Sin embargo, comentó Campbell, el estudio tuvo varios puntos débiles. Quizás haya obviado casos de violencia doméstica, depresión y ansiedad en los padres, señaló, y los hallazgos no toman en cuenta los efectos posibles de dos factores importantes: el nivel educativo de los padres y cuántos padres permanecían en la familia. 

"No es un gran estudio, pero el mensaje es importante", planteó. "Si los pediatras y las enfermeras de atención primaria se convencen de los efectos letales del riesgo familiar sobre el desarrollo de los niños, quizás sean más propensos a proveer remisiones para la intervención". 

"Por supuesto, eso es un tema completamente distinto, ya que no hay suficientes servicios de calidad disponibles para los niños que viven en familias que requieren una variedad de servicios sociales, a pesar de que décadas de investigación subrayan su efectividad", lamentó. 



Artículo por HealthDay, traducido por Hispanicare
FUENTES: Amy Lewis Gilbert, J.D., M.P.H., assistant professor of pediatrics, Indiana University School of Medicine, Indianapolis; Susan Campbell, Ph.D., professor of psychology, University of Pittsburgh; December 2013 Pediatrics

jueves, 14 de noviembre de 2013

Los lugares donde se consume alcohol tienen que ver con la violencia de pareja

Dónde se consume el alcohol (en casa, en una fiesta, en un bar o en el parque) afecta a si un hombre o una mujer son victimizados

 

El estudio incluyó a 1,500 parejas de California, a quienes se preguntó sobre su consumo de alcohol en seis lugares: restaurantes, bares, en fiestas en casas de otras personas, en las noches tranquilas en casa, con amigos en la casa propia y en parques u otros lugares públicos.

Los hombres que vivían en bares y en fiestas fuera de casa y las mujeres que bebían en los parques y en otros lugares públicos se asociaron con una mayor violencia del hombre contra la mujer, apuntaron los investigadores del Centro de Investigación de Prevención de California y de la Universidad Estatal de Arizona.

Los investigadores también identificaron un vínculo entre los hombres que consumían alcohol durante las noches tranquilas en casa y un aumento en la violencia en que la mujer atacaba al hombre, según el estudio que aparece en la edición del 23 de septiembre de la revista Addiction.

Hace mucho que se sabe que el riesgo de violencia de pareja aumenta con la frecuencia y la cantidad de consumo de alcohol, según un comunicado de prensa de la revista. Estos hallazgos muestran que distintos tipos de lugares y situaciones donde se consume alcohol también afectan las probabilidades de violencia de pareja.

En términos de prevención, quizás sea posible reducir la violencia relacionada con el consumo de alcohol contra los cónyuges y parejas al animar a las personas en relaciones de riesgo a evitar beber en ciertos lugares y situaciones.

Ese tipo de consejo sería más efectivo a corto plazo que aconsejar a las personas que beban menos, sugirieron los autores en el comunicado de prensa.





Artículo por HealthDay, traducido por Hispanicare
FUENTE: Addiction, news release, Sept. 23, 2013

HealthDay

miércoles, 21 de agosto de 2013

CÓMO SABER SI TU PAREJA TE MALTRATA PSICOLÓGICAMENTE

Muchas veces, la dependencia del otro (hombre o mujer) es la antesala del maltrato psíquico y físico. 


«Cualquier persona, bien sea hombre o mujer, que esté en una relación en la que su pareja le insulta, le falta el respeto, la denigra, o la humilla, es una persona que sufre maltrato psicológico...», determina Silvia Congost, psicóloga especializada en el tratamiento de la dependencia emocional y autora del libro «Cuando amar demasiado es depender» (Oniro). Pero esto no llega de un día para otro. Muchas veces la dependencia emocional precede al maltrato psicológico, asegura esta experta. «En esos casos, la persona afectada acostumbra a ser la última en darse cuenta y la más sorprendida al verlo en general, ya durante el proceso terapéutico en el que se analizan los detalles de su relación», añade. Lo más grave, prosigue Congost, es que las personas que sufren este tipo de maltrato psicológico se vuelven cada vez más dependientes. «Cada vez más ven las agresiones como algo natural, habitual, se acostumbran a ello, hasta tal punto de que les cuesta muchísimo salir de allí. Incluso hasta el punto que a menudo te dicen que no están seguras de si quieren abandonar al otro en realidad. Evidentemente quieren salir, pero su nula autoestima las confunde y las bloquea». 
 
Estas son, a su juicio, las características de una relación con maltrato psicológico: 

—Te anulan la autoestima: te dicen o te hacen sentir que no sirves para nada, que eres un o una inútil, te ningunean, te desprecian. Esto, a su vez, hará que no te sientas «capaz de irte», de acabar con aquello, puesto que piensas, ¿a dónde voy a ir? 

—El maltratador/a te da órdenes que tienes que obedecer y sientes que no tienes ninguna opción de quejarte o de expresar disconformidad, porque va a ser peor.

—No te permite ser quien eres, hacer las cosas que te gustan, ir a los sitios que te hacen disfrutar. 

—Te van alejando cada vez más de tu gente, te hablan mal de tu familia, de tus amigos, y de todos los que te quieren hasta que te quedas sola/o. 

—Te juzgan: lo que tu haces, cómo eres, cómo hablas... Te llevan a que cambies. 

—El maltratador/a te culpa de lo que sucede, incluso de cosas que te son ajenas, haciéndote responsable de todo lo malo que hay en su vida. Aunque sean cuestiones del todo irracionales.



Publicado en Diario ABC, 19-08-2013

miércoles, 19 de junio de 2013

LOS MONSTRUOS DE MI CASA

Carmen Artero ha empezado a escribir su historia. Es la historia de una mujer que, conociendo las situaciones de desprotección de la infancia, ha decidido dar a conocer esa realidad y acoger dentro de su propia familia a niños que han padecido malos tratos, abusos sexuales o negligencia familiar. Pero Carmen ha tomado una decisión más. Desde su hogar está luchando para crear una fundación que defienda los derechos de la infancia.

Los monstruos de mi casa muestra la realidad cotidiana de la desprotección infantil, entendiendo como tal los malos tratos físicos y emocionales, el abuso sexual y el abandono o negligencia por parte de los padres o personas del ámbito del niño.

Los afectados son niños normales, no siempre pertenecientes a ámbitos marginales. Son niños invisibles porque no tienen a quién acudir y ni tan siquiera saben que tienen derecho a recibir ayuda. Son niños que, por ejemplo, no saben besar porque nunca les han enseñado, o que fueron encontrados por la policía en la calle, descalzos y en camiseta. Pertenecen a familias de todo tipo: familias normales que ocultan el problema o familias marginales que no pueden o no saben cuidar de sus hijos. Algunos de ellos han sido acogidos temporalmente por Carmen Artero, hilo conductor del documental, madre de cuatro niños, y “madre canguro” de dos más. Junto a ellos, el documental muestra a profesionales, representantes en cierto modo de la sociedad, que buscan soluciones que, en ocasiones, suponen separar a los niños de sus padres. Los monstruos de mi casa muestra esta realidad a través del testimonio y las acciones de sus protagonistas, profesionales de los servicios de protección de menores, psicólogos, asociaciones... y del relato y la vida cotidiana de Carmen, una “madre canguro” de Mallorca.

El documental contiene testimonios y experiencias de personas que están en contacto con niños que viven situaciones de desprotección, como malos tratos físicos, abandono o abusos sexuales, hasta el punto que les ha sido retirada la tutela a sus padres. También el análisis psicológico de una sociedad que no reconoce estos casos como propios, que se avergüenza de sí misma por contar entre sus miembros con personas capaces de agredir de manera tan grave a un niño, incluso a sus propios hijos. Los monstruos de mi casa va de lo particular, el caso de cada niño, hasta lo universal, la vergüenza de la sociedad, pasando por el trabajo diario de las personas que intentan poner de manifiesto esta realidad o que, con su acción, consiguen salvar las vidas de los niños que se ven en situación de desprotección.

Los datos y cifras sobre desprotección infantil están presentes en el documental para informar y dar solidez y credibilidad al relato. Sin embargo, el objetivo no es ser exhaustivos, sino trasladar una realidad a través de los testimonios de los que la conocen y poner de manifiesto que la desprotección es más habitual de lo que la sociedad quiere pensar, sólo hay que preguntar a los que están en contacto con los niños para darse cuenta de que hay desprotección desde el nivel más leve, hasta el más grave. No es el objetivo del documental crear una alarma desproporcionada, tan grave sería la sobreprotección infantil como la desprotección, ni convertir a todo vecino en sospechoso.

Mostramos al espectador una realidad incómoda que no está acostumbrado a ver y que, por estar dentro del ámbito de la vida privada y de lo cotidiano, es aún más impactante.

El objetivo de Los monstruos de mi casa es poner de manifiesto que dentro de la esencia del ser humano también hay tendencias tan crueles como las que llevan a los padres a abusar, maltratar o ser negligentes con sus propios hijos. La crítica no es sólo a esos padres, es a la sociedad, que a menudo se niega a intervenir aparándose en la privacidad de la familia, y que, para sentirse menos culpable, tiende a alejar el problema situándolo tan sólo en ámbitos marginales. Por ejemplo, si los datos sobre abusos sexuales son ciertos (un 19% de las mujeres los han padecido y un 15% de los hombres) habría que preguntarse ¿cuántas de las personas que nos rodean han sufrido esos abusos? De cada aula ¿cuántos niños los están sufriendo ahora?

Hay un punto positivo en esta historia: muchos ciudadanos han decidido actuar para mejorar la situación de la infancia. Y lo hacen con decisiones tan comprometidas como acoger niños en su casa o reclamar a la Administración que tome medidas para apoyar a los niños. El documental muestra esta actitud de la sociedad civil, con ejemplos sacados del día a día de padres de acogida, trabajadores de los servicios sociales, abogados...

El oscurantismo en cuanto a la desprotección infantil se asemeja a lo que pasó en su día con la violencia de género: al ser una cuestión del ámbito privado, el problema quedaba oculto. Últimamente, los abusos, malos tratos o negligencia contra la infancia empiezan a aparecer en los medios, aunque aún demasiado ligados a las páginas de sucesos. Basta leer la prensa para asomarse a los titulares que denuncian esta realidad. Los monstruos de mi casa se aleja del morbo de la sección de sucesos, para reflexionar en profundidad y contribuir a una mayor sensibilización.

Marta y Alberto, directores del documental “Los monstruos de mi casa”, a través de la productora Quindrop, creyeron desde el primer momento que Internet era un lugar idóneo para ampliar la difusión de su documental. Una propuesta de contenido tan arriesgado y valiente y que contaba con una gran protagonista, Carmen Artero, merecía una promoción mayor que sólo su emisión en televisión.

Por ello, se han puesto en marcha varias estrategias que han convertido a “Los monstruos de mi casa” en algo más que un documental.

Lo primero ha sido crear una página web que supone el lugar de partida de diferentes experiencias, que el usuario puede experimentar a través de la propia web o de diferentes medios sociales:

Ya desde la página www.monstruosdemicasa.com podemos ver el documental directamente o enlazar al canal de Vimeo, una red social de Internet basada en vídeos, que nos permite verlo en mayor calidad o tamaño, descargarlo o compartirlo en otras páginas/blogs. Además, la web se ha acompañado de una gran cantidad de material extra que completan la experiencia de su visionado, desde secuencias adicionales, entrevistas íntegras, descargas y un largo etc.

También se ha creado un blog utilizando la plataforma wordpress (http://www.monstresdecameva.com/blog/) para difundir noticias no sólo relacionadas con el propio documental sino también con su temática, desde ahí se pueden comentar las diferentes entradas. Este canal nos ayuda a ampliar el eco que puedan tener otras noticias relacionadas y que nos pueden pasar normalmente desapercibidas.

Considerando el valioso material gráfico aportado por los diferentes artistas al proyecto, se ha creado la página en flickr, otra red social que nos permite compartir fotografías. Desde aquí podemos ver en mayor calidad diferentes ilustraciones, dibujos o en gran resolución fotogramas del propio documental.

Por último y quizás una de las sorpresas más agradables de la propuesta multiplataforma que se ha creado, ha sido la creación de la página oficial en Facebook (http://www.facebook.com/monstresdecameva) que cuenta ya con más de 1.100 fans en menos de dos meses, sin duda todo un éxito cuyo principales promotores son tanto Carmen como Marta y Alberto, que dan respuesta a los innumerables comentarios que se producen cada día. Facebook quizás se ha convertido en el canal más eficaz de divulgación de nuevos contenidos relacionados, debido en gran parte a su masa crítica, que cada día aporta su granito de arena contando sus propias experiencias.

El conjunto de propuestas ha permitido alargar la vida a este documental y a su mensaje, permitiendo el encuentro en la red de muchas personas que empatizan o han vivido situaciones similares, convirtiéndose en parte de este proyecto, y protagonistas de esta historia.

Internet es un medio en constante crecimiento y evolución, idóneo no sólo para dar a conocer a todo el mundo tu historia o tu proyecto sino para alargar su vida, pulsar la opinión de la gente, conocer lo que piensan sobre ti, en definitiva una comunidad compuesta por miles de personas que comparten una misma inquietud.

Puedes ver el documental, copiando y pegando en tu navegador el enlace que encontrarás al final de esta entrada.

Estos son los dibujos de la exposición “Els monstres de ca meva”, que se organizó en Palma en el mes de octubre de 2010, acompañada de unas jornadas de expertos sobre maltrato infantil. La muestra está formada por 18 dibujos realizados por niños y adolescentes de entre 5 y 15 años, que en algún momento de su vida han sufrido desprotección. Los nombres de los niños son ficticios, para conservar su anonimato.

Terapeutas, psicólogos y educadores utilizan el dibujo para ayudar al niño a explicar lo que le ha pasado o cómo se siente ante un caso de maltrato, abuso o negligencia. El dibujo es el discurso con el que el niño se comunica con nosotros, con el que nos explica no sólo el suceso puntual que ha motivado la intervención terapéutica, sino también cómo se ve a sí mismo y cómo ve a su agresor.

Los dibujos de la exposición han sido cedidos por el Servei d’Infància i Família del Institut Mallorquí d’Afers Socials, el Instituto de Medicina Legal de Balears y los chicos y chicas de la Unidad de Tratamiento de la Conselleria d’Afers Socials, Promoció i Immigració del Govern de les Illes Balears.

» Andreu, 8 años

 

Los monstruos de mi casa

Abusado desde los 4 años por su padrastro. Se dibuja a sí mismo con cara de pánico y marcando especialmente los botones de la camisa y la cremallera de los pantalones. Más abajo, en la siguiente imagen, expresa con con colores la rabia que siente.

Los monstruos de mi casa

Andreu expresa con colores y trazos fuertes la rabia que siente.

Los monstruos de mi casa

Andreu escribe en este otro papel cómo se siente, y recorta los bordes con tijeras.

 

» Fernando, 13 años

 

Los monstruos de mi casa

Sufrió durante años maltratos físicos y psíquicos por parte de su padre. Ahora vive con su madre, que ha conseguido rehacer su vida lejos del padre. El niño se encuentra bien, pero tuvo una temporada en la que se peleaba constantemente con sus profesores y compañeros de escuela.

Dibuja a su padre como un demonio. Está en un bar, solo, porque el resto de la gente le tiene miedo. Bebe cervezas, está borracho y desprende un fuerte olor a alcohol. También juega a las máquinas tragaperras. Fernando siente rabia hacia él, “es malo”.

 

» Elena, 6 años

 

Los monstruos de mi casa

Sufrió abusos y malos tratos por parte de su padre. Ahora mismo vive en acogida con su abuela.

El dibujo representa a su padre, al que dibuja muy pequeño y manteniendo relaciones sexuales con ella. Elena escribe: “se ha portado muy malo”. La figura grande del dibujo, sonriente, representa a la abuela acogedora, con la que se siente protegida.

 

» Sergio, 15 años

 

Los monstruos de mi casa

Ha sufrido desde su infancia malos tratos psicológicos por parte de su padre. Al iniciar la adolescencia también empezaron los abusos sexuales.

En el dibujo se representa a sí mismo inmovilizado en una cruz, sin poder escapar de las agresiones del padre, representado en la parte superior como una fiera con garras. Sergio dibuja el momento en el que decidió explicar que estaba sufriendo abusos. Este momento está representado por el agujero verde esperanza, de donde parte un trazo negro hacia abajo simbolizando las dificultades (sentimiento de culpa, soledad, desesperanza, huida de casa). El dibujo finaliza en una espada erguida que representa el descubrimiento de sus fortalezas y las ganas de seguir luchando para mejorar su calidad de vida.

 

» Miriam, 9 años

 

Los monstruos de mi casa


Ha sufrido malos tratos físicos y emocionales, y negligencia. Su madre es inmigrante, llegó a España con 15 años y embarazada de la niña.

Dibuja su familia sin ningún adulto de referencia. Miriam y su familia pertenecen a una minoría étnica, pero ella no lo refleja en su dibujo, donde las figuras no tienen nada que ver étnicamente con las reales. Ha sufrido insultos por parte de sus compañeros de colegio debido a su etnia. En el margen inferior izquierdo dice que se siente muy sola, pero lo tacha con un lápiz porque no quiere que se sepa.

 

» David, 8 años

 

Los monstruos de mi casa

Sufrió abuso sexual.

David dibuja a su agresor con los ojos encendidos, marcando especialmente los órganos sexuales. A su lado, escribe palabras relacionadas con el abuso que ha sufrido. Describe el dibujo así: “El que me hizo daño y he dicho, finalmente, que es verdad que me lo hizo”.

 

» Javier, 6 años

 

Los monstruos de mi casa

Tiene declaración de riesgo desde los 4 años y vive en un centro de menores desde hace unos meses.

Sus padres están separados y tienen graves conflictos entre ellos. El padre cumplió un año de prisión por violencia de género contra la madre. La madre toma metadona y está en tratamiento por problemas de salud mental. Los padres se han cruzado graves acusaciones mutuas y han presentado denuncias de abuso sexual al niño en el domicilio del otro.

El niño se dibuja a sí mismo, un día de lluvia. Añade al dibujo un coche que parece que le está atropellando, conducido por sus padres. Al lado pinta una casa sin ventanas donde dice que viven su padre, su madre y él.

 

» Isabel, 8 años

 

Los monstruos de mi casa

Sufrió abusos sexuales en el ámbito familiar.

En la parte inferior derecha del dibujo, Isabel dibuja a su agresor, abusando de ella. Explica que la subía a una silla para estar a la misma altura que ella y penetrarla por detrás. La niña dibuja en la parte superior izquierda a su hermano pequeño, que estaba en la puerta mirando todo lo que pasaba.

 

» Irene, 5 años

 

Los monstruos de mi casa

Ella y sus hermanos han sufrido abandono emocional y negligencia.

En su dibujo, Irene expresa las caóticas relaciones afectivas que existen entre los miembros de su familia. Las dos primeras figuras (hermana de 10 años y madre) mantienen una muy mala relación, porque la madre delega en la hermana la gran responsabilidad del cuidado de los niños. En esta familia hay sospechas de abusos sexuales a la hija mayor.

 

» Joan, 8 años

 

Los monstruos de mi casa

Ha sufrido abusos sexuales.

Dibuja a su agresor en una jaula, cerrada con un candado. La llave está en la esquina superior derecha, protegida por pinchos, para que el agresor no pueda acceder a ella.

 

» Dani, 12 años

 

Los monstruos de mi casa

Sus padres se han separado. Dani explica así lo que representa el dibujo: “Estamos en medio de una pelea entre mis padres, que no se ha acabado. La espada de guerra está levantada”.

El padre fue condenado por un delito de violencia de género contra la madre y tiene una orden de alejamiento. Dani es el que, en estos momentos, se está haciendo cargo de los hermanos pequeños, a los que protege.

 

» Marina, 5 años

 

Los monstruos de mi casa

Abusada desde los 4 años por su padre.

Dibuja las películas pornográficas que veía con su padre. Marina dice de los personajes que veía que “estaban desnudos y hacían porquerías”. La línea circular representa el marco de la televisión.

 

» Marcos, 9 años

 

Los monstruos de mi casa

Ha sufrido reiteradas agresiones físicas y sexuales por parte de un compañero de colegio. En este dibujo representa a su agresor, con cabeza pequeña, grandes manos y detalles en la ropa, especialmente la cremallera del pantalón, que recuerda haberse visto obligado a bajar en un episodio de abuso.

 

» Elisa, 7 años

 

Los monstruos de mi casa

Sufrió abusos sexuales en el ámbito familiar.

El psicólogo le pide que dibuje cómo se siente respecto a los abusos. Elisa se dibuja a ella misma, gritando, sin cuerpo y con los ojos y la boca muy abiertos, expresando el miedo que sentía cuando sufría los abusos.

 

» Ester, 9 años

 

Los monstruos de mi casa

Ha sufrido abusos sexuales en el ámbito familiar.

Ester dibuja cómo se tenía que colocar cuando su agresor abusaba de ella. Cuenta que la ponía encima de él y la penetraba por detrás.

 

» Toni, 6 años

 

Los monstruos de mi casa

Ha sufrido abusos sexuales en el ámbito familiar.

Cuando le piden una descripción de su abusador, dice que “es un monstruo”, y cuenta en el dibujo cómo eran sus órganos sexuales y cómo eyaculaba.

 

» Andrea, 10 años

 

Los monstruos de mi casa

Ha sufrido abusos sexuales en el ámbito familiar.

Dibuja de manera muy sencilla dónde le tocaba el abusador y cómo le tenía que tocar ella a él. Andrea está avergonzada porque tiene que hablar de lo que le ha pasado. Llega al acuerdo de no hablar, sino escribir sobre el papel “sí” o “no” a las preguntas que le hacen.

 

» Víctor, 7 años

 

Los monstruos de mi casa

Abusado a los 4 años por su padre. Ahora está tutelado.

Dibuja en la pizarra lo que su padre le pedía que hiciera, en este caso, una felación. La línea que sale de la boca a la zona genital representa la lengua.



Enlace para ver el documental Los Monstruos de mi Casa:
http://av.vimeo.com/48439/180/17798135.mp4?aktimeoffset=131&aksessionid=f39e5899f89d0d047bb0fb5da3a4c049&token=1371643936_5077914c2f929cd6710a14feac12a109

Enlace a la página web de Los Monstruos de mi Casa:
http://www.monstresdecameva.com/index.php
















martes, 12 de marzo de 2013

CONSEJOS PARA SER UN PADRE QUE APOYA Y DESARROLLA A SUS HIJOS

Una relación saludable con su hijo se construye mediante interacciones innumerables sobre el paso del tiempo. Los infantes lloran por muchas razones y es a veces difícil entender porqué lo hacen y cómo calmar a su bebé. Se requiere mucha energía y trabajo, pero la recompensa vale el esfuerzo. Al momento de la crianza de hijos existen algunos términos absolutos (uno de ellos, por supuesto, es que cada hijo necesita ser amado) y no existe una manera "correcta" de hacerlo. Diferentes formas de crianza funcionan para diferentes niños en diferentes circunstancias. Estos consejos proporcionan sugerencias mientras usted descubre que es lo que funciona mejor en su familia. No espere ser perfecto; la crianza de hijos es un trabajo difícil.


Ayude a sus hijos a sentirse amados y seguros

Todos podemos tomar acciones para fortalecer nuestras relaciones con nuestros hijos, lo cual incluye:
  • Anime a sus hijos. Elogie sus logros y talentos. Reconozca las habilidades que están desarrollando.
  • Pase tiempo con sus hijos. Haga juntos cosas que ambos disfruten. Escuche a sus hijos.
  • Aprenda como usar opciones que no sean físicas para la disciplina. Existen muchas alternativas. Dependiendo de la edad de su hijo y la etapa de su desarrollo, esto puede simplemente incluir cambiar la atención de su niño, dando opciones o usando la sepa ración temporal.


Infórmese de los recursos que apoyan a los servicios comunitarios

Los niños necesitan acceso continuo y directo a las personas con las cuales puedan desarrollar relaciones saludables y de apoyo. Para asistir con esto, los padres pueden:
  • Lleve los niños a bibliotecas, museos, películas y eventos deportivos.
  • Inscriba los niños en programas de mejoras juveniles, tales como deportes o música.
  • Use los servicios comunitarios para necesidades familiares, tales como educación para padres o servicios de asistencia.
  • Comuníquese regularmente con los cuidadores de niños o el personal de las escuelas.
  • Participe en grupos religiosos o juveniles.


Busque ayuda si la necesita

Ser padre es difícil. Nadie espera que usted lo sepa todo. Los retos tales como el desempleo o niños con necesidades especiales pueden aumentar a la tensión dentro de la familia. Si usted piensa que el estrés puede afectar la manera que usted trata a su hijo, o si usted sólo desea un apoyo extra que muchos padres necesitan en cierto momento, intente lo siguiente:
  • Hable con alguien. Dígale a un amigo, proveedor de salud o líder de su comunidad religiosa acerca de lo que usted está pasando. O, únase a un grupo de apoyo para padres.
  • Llame a una línea de ayuda. Muchos estados tienen líneas telefónicas de asistencia para los padres.
  • Busque cuidado de alivio cuando necesite tiempo para usted. Todos necesitan tiempo para si mismos. El alivio para los cuidadores de niños o el cuidado de crisis proporciona un lugar seguro para sus niños para que sus niños para que usted pueda cuidarse.
  • Busque conserjería. La conserjería individual de parejas o de familias puede identificar y reforzar formas saludables para comunicarse y criar a sus hijos.
  • Tome clases de crianza de niños. Nadie nace sabiendo cómo ser un buen padre, es una destreza adquirida. Las clases de crianza pueden ofrecerle las destrezas que usted necesita para criar a niños felices y saludables.
  • Acepte ayuda. Usted no necesita hacerlo todo. Acepte las ofertas de ayuda de su familia, amigos y vecinos. No tenga miedo de pedir ayuda si usted siente que la necesita.

lunes, 28 de enero de 2013

ABUSO INFANTIL

Es difícil imaginar que alguien pueda lastimar intencionalmente a un niño. Sin embargo, cerca de un millón de niños son maltratados cada año sólo en los Estados Unidos. Y estos son tan sólo los casos que se denuncian; hay muchos otros casos que nunca se denuncian o pasan desapercibidos, ya que por lo general los niños tienen temor a decirle a una persona que los pueda ayudar.

En la mayoría de los casos, los niños conocen a los autores del abuso, y el abuso ocurre en el hogar. Esto hace que al niño le resulte difícil hablar sin temor. Es posible que se sientan atrapados por el afecto que sienten por estas personas o por temor al poder que estos abusadores tienen sobre ellos. Por lo tanto, mantienen el silencio. Por eso es fundamental saber identificar las señales del abuso infantil.

 

¿Qué es el abuso infantil?

 

El abuso infantil ocurre cuando un padre o cualquier otro adulto causa un daño físico o emocional a un niño.

En términos generales, el abuso de niños puede tomar varias formas:
  • abuso físico
  • abuso sexual
  • negligencia o abandono
  • abuso emocional o psicológico

Los casos más serios de abuso infantil pueden resultar en la muerte del niño. Es posible que aquellos que sobreviven el abuso, sufran emocionalmente aún cuando las lesiones físicas se hayan superado. Los niños que han sido abusados suelen tener dificultades estableciendo y manteniendo relaciones con otros a lo largo de sus vidas. También es más probable que sufran de poca autoestima, depresión, pensamientos suicidas u otros problemas de salud mental.

Abuso físico

 

Cuando la gente piensa en el abuso de niños, inmediatamente lo asocia con el abuso físico, como por ejemplo, pegar, patear o sacudir. El abuso físico también incluye:

  • mantener a un niño sumergido en el agua
  • atar a un niño
  • quemar intencionalmente a un niño con fuego o con agua hirviendo
  • lanzar un objeto contra el niño o utilizar un objeto para golpearlo
  • hacer pasar hambre a un niño o no proporcionarle comida

El traumatismo de cráneo, o el síndrome del niño zarandeado, es una forma específica de abuso físico. Es la causa principal de muerte en los casos de abusos infantiles en los Estados Unidos. La mayoría de los incidentes sólo duran unos pocos segundos, pero es suficiente para causar daño cerebral y hasta producir la muerte del bebé.


Abuso sexual

 

El abuso sexual ocurre cuando un niño es violado u obligado a realizar un acto sexual. Pero también es cualquier tipo de contacto sexual con un niño o cualquier comportamiento que tenga como fin excitar a la persona que comete el abuso. Por lo tanto, no sólo se considera abuso sexual mantener relaciones sexuales con un niño, tocar los genitales de un niño o hacer que el niño le toque los genitales a otra persona; el abuso sexual también significa:

  • hacer que un niño pose o esté involucrado en acciones para fotografías pornográficas o videos
  • contar chistes o historias con connotación sexual
  • mostrar material pornográfico a un niño
  • obligar a un niño a desnudarse
  • "exponerse" ante un niño o mostrarle los genitales

 

Negligencia

 

La negligencia es cualquier acción, o inacción, de la persona a cargo del cuidado de un niño que causa un daño físico o emocional en un niño. Por ejemplo, no proveer de comida, calefacción, abrigo (durante los meses de invierno) o una vivienda adecuada, es considerado un acto de negligencia. Básicamente, cualquier cosa que interfiere con el desarrollo y el crecimiento del niño es considerado un acto de negligencia. Esto también incluye:

  • no proporcionar atención médica cuando el niño está lesionado o enfermo
  • encerrar a un niño en una habitación o un placard
  • colocar a un niño en una situación de peligro donde pueda lesionarse físicamente u ocasionar la muerte

El abandono es un tipo de negligencia. Esto ocurre cuando se deja a un niño solo durante un período de tiempo prolongado o cuando sufre un daño serio ya que nadie lo estaba cuidando.

Abuso emocional

 

El abuso emocional o psicológico es un patrón de conducta que tiene un efecto negativo en el desarrollo emocional y en la autoestima del niño. Ignorar al niño o no demostrar sentimientos de amor, apoyo u orientación es considerado abuso emocional. También lo es amenazar, atemorizar, denigrar o criticar constantemente a un niño.

Abuso de sustancias

 

El uso de alcohol, tabaco o drogas prohibidas puede dificultar el buen juicio de la persona a cargo del cuidado del niño y, como consecuencia de ello, poner en peligro al niño o cometer un acto de negligencia o abuso físico. Pero en algunos estados, el abuso de sustancias prohibidas también es considerado una forma de abuso infantil.

Los siguientes son ejemplos de abusos infantiles como consecuencia del abuso de sustancias prohibidas.

  • permitir que un niño tome alcohol o drogas prohibidas
  • fabricar, ingerir o distribuir drogas prohibidas delante de un niño
  • exponer a un feto a los efectos de drogas prohibidas u otras substancias durante el embarazo

 

Perfil de la persona que comete un abuso

 

Sería muy simple si las personas que cometen abusos tuvieran un perfil determinado y fácil de reconocer. La realidad es que la persona que abusa de niños proviene de diferentes condiciones sociales y culturales. Pueden ser padres, otros miembros de la familia, maestros, entrenadores y amigos de la familia. Prácticamente, cualquier persona que tiene acceso a un niño puede maltratarlo. Afortunadamente, la mayoría de la gente no lo hace.

A veces, los individuos que abusan a niños muestran un cierto comportamiento. Por ejemplo, es posible que los padres que abusan a sus hijos eviten relacionarse con otros padres del barrio, no participen en actividades escolares, o se perciban incómodos al hablarles de lesiones de los niños o problemas de conducta.

Los adultos que abusan sexualmente de los niños, conocen a los niños de antes. Es muy raro que la persona que comete el abuso elija un niño al azar. Es posible que el autor del abuso utilice esta relación a su favor, pidiéndole al niño que mantenga la relación en secreto o diciéndole que le pasará algo malo si se lo dice a alguien.

Muchas veces, los individuos que abusan de niños han sido abusados de niños. Suele ser difícil quebrar este círculo vicioso de abusos de una generación a otra dentro de una familia.


Señales de abuso

 

A veces es difícil diferenciar entre las raspaduras y golpes comunes de los niños y las raspaduras y golpes que surgen como resultado de un abuso. Los moretones múltiples, o los que ocurren constantemente, los ojos con hematomas o huesos rotos son definitivamente señales evidentes de abuso -de la misma manera que lo es la salud emocional.

Las siguientes son algunas de las reacciones de un niño que ha sufrido abusos:

  • Estar triste o enojado. Los niños que están siendo sometidos al abuso suelen estar retraídos, temerosos, deprimidos o tener poca autoestima o hacerse daño, como por ejemplo cortarse. Los niños más deprimidos pueden contemplar el suicidio o intentar suicidarse. Algunos niños se dedican a intimidar a otros y tienen problemas pare controla su agresividad y otras emociones. Muchos de ellos tienen pesadillas o problemas para dormir.
  • Problemas de relación. Los niños que han sido abusados tienen problemas para relacionarse con otros y mantener relaciones. Por lo general no son capaces de amar o confiar en otros, especialmente cuando se trata de adultos. Una señal preocupante es cuando el niño no busca el consuelo de un padre o de la persona a cargo de su cuidado.
  • Mal comportamiento o conducta arriesgados. Los niños que sufren abuso por lo general se comportan mal en clase y tienen problemas de disciplina. Es posible que pierdan interés en las actividades de las que antes disfrutaban y que no se concentren en la tarea escolar y que como consecuencia de ello, sus calificaciones empeoren. El uso de drogas y alcohol, y la promiscuidad sexual, son también comunes.

Es posible que otros niños no tengan problemas típicos de disciplina, pero que eviten regresar a sus casas después de la escuela o hacer actividades que requieran pasar tiempo a solas con la persona que los abusa.

Además de los niños que son abusados, aquellos que son testigos del abuso (pero que no son las víctimas directas, como por ejemplo hermanos) también pueden presentar síntomas similares.

Sin embargo, la presencia de estos síntomas no necesariamente significa que se trate de abuso. Los niños que están pasando por situaciones estresantes, como la separación o el divorcio de los padres, una mudanza familiar, o la pérdida de un amigo o miembro de la familia, suelen sufrir cambios de humor o en su disposición.

Si usted sospecha abuso

 

El abuso no es un problema familiar privado, si bien por lo general ocurre dentro de las familias y se mantiene como un secreto familiar. Una vez que usted sospeche que existe abuso infantil, tiene que tomar medidas para que este daño no continúe. No importa si usted está equivocado: es mejor estar equivocado que lamentarlo más adelante.

Esto es lo que debe hacer:

  • Si usted sospecha que un niño está siendo abusado, es su responsabilidad ponerse en contacto con la agencia local de servicios de protección de niños, la policía, un hospital o una línea telefónica de emergencias. De ser necesario, usted puede mantenerse anónimo. La seguridad del niño es el problema más urgente: Usted puede salvarle la vida retirándolo de una situación peligrosa lo antes posible.
  • Si piensa que usted ha abusado de su propio hijo, o si está preocupado de haberlo hecho, asegúrese de que su hijo esté en un lugar seguro lejos de usted, y luego hable con un amigo, un familiar o un profesional de la salud. Es posible que usted simplemente necesite alguien con quien hablar o que desee consultar con un terapeuta. Hablar con un profesional entrenado en el tema puede ser una manera efectiva de entender y sobrellevar las razones por las cuales usted lleva a cabo el abuso.
  • Si sospecha de alguien que usted conoce, como una niñera o un proveedor de cuidados de niños, mantenga al niño alejado de esta persona hasta que las autoridades hayan sido notificadas. Si usted sospecha que la persona puede abusar del niño nuevamente, asegúrese de que el contacto entre esta persona y el niño se haga bajo la supervisión de otra persona. Nunca amenace a una persona o trate de hacer justicia con sus propias manos. Deje que el sistema judicial penalice a la persona que perpetró el abuso.

Los pediatras recomiendan que los niños de los cuales se sospecha abuso deben concurrir al hospital para ser evaluados y comenzar un tratamiento. Los hospitales son el lugar perfecto para los niños que han sufrido abuso, especialmente para aquellos niños que necesitan radiografías o cultivos con el fin de realizar un diagnóstico. Las radiografías pueden identificar huesos rotos. Ésta es la única señal de abuso de los bebés o niños pequeños, ya que no pueden hablar para comunicar lo sucedido.

También se recomienda el apoyo psicológico. Sin éste, los niños que han sido abusados pueden sufrir problemas emocionales o repetir el patrón de abuso con sus propios hijos.

Romper el silencio

 

Si bien no todas las acusaciones y las sospechas de abuso de un niño terminan siendo reales, todas merecen atención. El abuso infantil puede robarles a los niños la dicha de crecer y afectarlos de manera negativa durante años.

El abuso no tiene que arruinar la vida del niño, si el maltrato se detiene y el niño se trata. Cuanto antes se identifique y detenga el abuso, menos destrucción creará. Curar las heridas del abuso y conllevar las repercusiones también puede comenzar antes.

Por lo tanto, tome en serio cualquier acusación hasta que sepa con certeza si es verdad o mentira. Todos los niños merecen ser escuchados, protegidos y ayudados.



Revisado por: Neil Izenberg, MD; D'Arcy Lyness, PhD; y Allan R. De Jong, MD
Fecha de revisión: enero de 2012





miércoles, 5 de diciembre de 2012

¿SABES RECONOCER Y PROTEGERTE DE LA VIOLENCIA DOMÉSTICA?

La violencia doméstica es un problema social, legal y de salud pública. Las mujeres representan el 85% de las víctimas de violencia doméstica. Cada año, 4.8 millones de mujeres son víctimas de violación y abuso físico.

Reconoce la violencia doméstica


La violencia doméstica se manifiesta en varias formas: abuso físico, psicológico y emocional. No siempre es fácil reconocer que uno es víctima de la violencia doméstica y mucho menos superar este problema. Sin embargo, Hay signos muy claros para indicarte si tu pareja o ser querido te somete a cualquier tipo de abuso. Por ejemplo, tu pareja:

  • Vigila constantemente lo que tú haces
  • Te critica por cualquier pequeñez
  • Siempre te acusa de infiel
  • No te permite o no te anima a ver a tus amigos o parientes, o ir al trabajo o a la escuela
  • Se enoja cuando consume alcohol o drogas
  • Controla cómo gastas tu dinero
  • Controla tu consumo de medicamentos necesarios
  • Te humilla enfrente de otros
  • Destruye tus pertenencias o las cosas importantes para ti
  • Amenaza con lastimarte a ti, tus niños o mascotas, o te lastima con golpes, empujones, puñetazos, bofetadas, patadas o mordidas
  • Te amenaza o usa un arma contra ti
  • Te obliga a tener relaciones sexuales contra tu voluntad
  • Te culpa por sus ataques de violencia


Protégete


Para protegerte de la violencia doméstica es importante que contemples tu seguridad tanto desde un punto de vista personal como legal.

Se recomienda que siempre tengas un plan de seguridad y ciertos artículos y documentos importantes para protegerte a ti y a tu familia y huir si es necesario. Prepara lo siguiente si estás en una situación de violencia doméstica:

  • Documentos personales: actas de nacimiento (tuya y de tus hijos), licencia para conducir, tarjetas del Seguro Social, pasaportes/greencard.
  • Documentos legales: certificados de matrimonio o divorcio, custodia de tus hijos, documentos escolares, seguro médico, permiso de trabajo, contrato de alquiler, matrícula/circulación y seguro del auto.
  • Fondos y recursos relacionados: efectivo, tarjetas de crédito o débito, chequera, joyería.
  • Medicamentos: suministro de tus medicamentos y los de tus hijos para un mes.
  • Artículos varios: llaves del auto, casa y apartado postal, tarjeta para llamadas telefónicas, teléfono celular, directorio de números telefónicos.
  • Rutas de escape: ventanas, puertas, salidas del sótano, escaleras y elevadores.
  • Lugar donde acudir: la casa de un amigo o pariente, algún hotel, motel o refugio.
  • Números telefónicos importantes: números de amigos y parientes, línea de ayuda a víctimas de violencia doméstica, ayuda legal.






martes, 25 de septiembre de 2012

EL MALTRATO INFANTIL PUEDE TENER CONSECUENCIAS GRAVES PARA TODA LA VIDA

Relacionan el trauma infantil con un riesgo posterior de ACV

 

Un estudio observa una relación entre la negligencia emocional y la enfermedad física en la adultez

 

Los niños que sufren de negligencia emocional o cuyas necesidades emocionales no son satisfechas podrían estar en mayor riesgo de accidente cerebrovascular (ACV) en la adultez, según un estudio reciente. 

 

La investigación, que aparece en la edición en línea del 19 de septiembre de la revista Neurology, concluyó que las personas que sufrieron un nivel moderadamente alto de negligencia emocional en la niñez tenían tres veces más riesgo de ACV que las que experimentaron niveles moderadamente bajos de ese tipo de negligencia.

"Los estudios han mostrado que los niños que sufrieron de negligencia emocional en la niñez están en mayor riesgo de una variedad de trastornos psiquiátricos. Sin embargo, nuestro estudio es uno de los pocos en observar una asociación entre la negligencia emocional y el ACV", señaló en un comunicado de prensa de la revista el autor del estudio Robert Wilson, del Centro Médico de la Universidad de Rush, en Chicago.

Los investigadores encuestaron a más de mil participantes a partir de los 55 años para evaluar el abuso físico y emocional que habían sufrido antes de los 18. Específicamente, preguntaron si se habían sentido amados por sus padres o cuidadores. También recordaron si alguna vez les habían hecho sentirse temerosos o intimidados, o si habían sido castigados con un objeto, por ejemplo un cinturón. Los investigadores también preguntaron a los participantes sobre el divorcio y las necesidades financieras.

Durante tres años y medio, 257 personas que participaron en el estudio murieron. De esas personas, 192 recibieron una autopsia cerebral para determinar si habían sufrido un ACV. Los resultados de las autopsias revelaron señales de ACV en 89 casos. Los investigadores añadieron que 40 participantes tenían evidencia de un ACV según sus antecedentes médicos y un examen físico. 

La relación entre la negligencia emocional en la niñez y un riesgo posterior de ACV se sostuvo incluso cuando tomaron en cuenta otros factores, como la diabetes, la actividad física, el tabaquismo, la ansiedad y los problemas cardiacos. 

"Los resultados amplían el creciente cuerpo de evidencia que sugiere que las experiencias infantiles traumáticas y la enfermedad física en la adultez podrían estar relacionadas", señaló el Dr. Kevin Barrett, de la Clínica Mayo en Jacksonville, Florida, autor de un editorial acompañante en la revista.
Pero aunque la investigación descubrió una asociación entre las necesidades emocionales no satisfechas y el riesgo posterior de ACV, no establece causalidad. Los investigadores anotaron que el estudio se vio limitado por el hecho de que los participantes dependían de sus memorias de los eventos infantiles.



Artículo por HealthDay, traducido por Hispanicare
FUENTE: American Academy of Neurology, news release, Sept. 19, 2012

 

 


 


 


viernes, 14 de septiembre de 2012

MI PADRE NOS MANTENÍA AISLADAS A MI MADRE Y A MÍ, PROHIBIÉNDONOS Y PRIVÁNDONOS DE CUALQUIER RELACIÓN SOCIAL CON FAMILIARES O AMIGOS POR MÍNIMA QUE FUESE

La privación social en los niños afecta a largo plazo su función cognitiva

 

Un estudio publicado en «Science» señala que el aislamiento evita que maduren las células que forman la materia blanca del cerebro, y que se produzca la cantidad adecuada de mielina

 

Un creciente cuerpo de investigación muestra que los niños que sufren negligencia grave y aislamiento social experimentan impedimentos cognitivos y sociales en la edad adulta. Ahora, un nuevo estudio del Hospital Infantil de Boston, publicado en «Science», ha demostrado cómo surgen estas alteraciones funcionales: el aislamiento social durante la vida temprana evita que maduren las células que forman la materia blanca del cerebro, y que se produzca la cantidad adecuada de mielina en las fibras nerviosas. 

El estudio también identifica la vía molecular implicada en estas anomalías, mostrando que es interrumpida por el aislamiento social, y sugiriendo que podría ser, potencialmente, tratada con medicamentos. Por último, la investigación indica que el momento de la privación social es un factor importante en la causa del deterioro cognitivo, informa Efe. 

Los investigadores, dirigidos por Gabriel Corfas, y Manabu Makinodan, ambos del Centro de Neurobiología F.M. Kirby del Hospital Infantil de Boston, tomaron como modelo las carencias sociales en ratones, poniéndolos en aislamiento durante dos semanas. Cuando el aislamiento se produjo durante un 'periodo crítico', comenzando tres semanas después del nacimiento, los oligodendrocitos no consiguieron madurar en la corteza prefrontal, una región del cerebro importante para la función cognitiva y la conducta social. 

Como resultado, las fibras nerviosas mostraban revestimientos más delgados de mielina —que es producida por los oligodendrocitos— y los ratones mostraron alteraciones en la interacción social y la memoria de trabajo. Estudios en niños criados en instituciones donde el descuido era evidente, como otra investigación reciente del Hospital Infantil de Boston, muestran cambios en la materia blanca de la corteza prefrontal, pero el mecanismo de los cambios aun no estaba claro. 

Células gliales

 

Ahora, el nuevo estudio se suma a un creciente cuerpo de evidencia de que las llamadas células gliales, incluidos los oligodendrocitos, hacen algo más que sólo ser neuronas de apoyo: también participan activamente en la creación de los circuitos del cerebro que reciben influencia del exterior. Según Corfas, líder del estudio, «estamos demostrando que las células gliales también se ven influenciadas por la experiencia y que este es un paso esencial para el establecimiento de circuitos neuronales normales y maduros». 

La mielina es esencial para la velocidad y la eficiencia de la comunicación entre las diferentes áreas del cerebro, por lo que la disminución de la mielinización puede explicar los déficits sociales y cognitivos en los ratones. Corfas había demostrado, previamente, que la mielinización anormal altera la señalización dopaminérgica en el cerebro, lo que podría proporcionar una explicación alternativa para los resultados obtenidos en el nuevo estudio. La nueva investigación también mostró que los efectos del aislamiento social dependen del tiempo. Si los ratones eran aislados durante un periodo determinado de su desarrollo, no podían recuperar la funcionalidad normal incluso cuando se pusieron de nuevo en un entorno social. 

Por último, Corfas y sus colaboradores identificaron una vía de señalización molecular a través de la cual el aislamiento social conduce a la mielinización anormal. Los cerebros de los ratones socialmente aislados tenían menos neuregulina-1 (NRG1), una proteína esencial para el desarrollo del sistema nervioso; además, cuando los investigadores eliminaron un receptor de NRG1, conocido como ErbB3, de los oligodendrocitos, el efecto fue el mismo que el del aislamiento. 

«Estas observaciones indican que los mecanismos que encontramos son necesarios para que el cerebro se beneficie de la experiencia social temprana», apunta Corfas. Actualmente, el laboratorio de Corfas está desarrollando fármacos para estimular el crecimiento de mielina, apuntando al receptor ErbB3 o a las vías relacionadas. Una serie de trastornos neuropsiquiátricos, tales como la esquizofrenia y los trastornos del estado de ánimo, han sido relacionados con cambios patológicos en la materia blanca y la mielinización, y a perturbaciones en la vía de señalización de NRG1-erbB; por lo tanto, los resultados de este estudio pueden ofrecer un nuevo enfoque para estos trastornos.



Cómo hacer felices a nuestros hijos

 

Dar afecto y apoyo, dedicar tiempo a los hijos, hablar con ellos, establecer normas... Son las pautas del buen trato a los niños 

 

Son los pilares de la crianza, educación y felicidad de nuestros hijos. Los principios que los padres nunca deben olvidar para que los niños desarrollen su personalidad, en equilibrio y armonía, y tengan un futuro. Un decálogo de consejos que además ayudarán a que los padres hagan su trabajo mucho mejor cada día. 

No son normas nuevas, ni desconocidas, pues figuran es una recomendación europea por sus efectos beneficiosos sobre el desarrollo de los niños. Y son de sentido común, pero en la vorágine del día a día muchas veces se dejan de lado. Por eso, nunca está demás recordarlas, como han hecho un equipo de multidisciplinar de expertos en la «Guía práctica del buen trato al niño». 

Psicólogos, pediatras, pedagogos, trabajadores sociales y hasta policías, con el aval de diferentes sociedades médicas, nos dicen cómo tratar bien a nuestros hijos desde que nacen y hasta los diecinueve años en todos los entornos posibles: familia, escuelas infantiles, colegios, institutos, hospitales, en juzgados, en los medios de comunicación...

He aquí los cimientos que la familia debe ofrecer a diario para hacer feliz a sus hijos: 

1. Proporcionarles afecto y apoyo. «Nuestros hijos quieren abrazos, caricias... que empaticemos con ellos. Así les damos seguridad», comenta Jesús García Pérez, coordinador de este trabajo y jefe de la Unidad de Pediatría Social del Hospital Niño Jesús de Madrid. Mantener una actitud amable y cariñosa, a la vez que firme y consciente, ayuda a establecer una relación de confianza y amor entre padres e hijos. Y eso proporciona a los niños (futuros adultos) autoestima, alegría, les ayuda a tolerar mejor las frustaciones, afrontan mejor las situaciones difíciles... Para ello se puede empezar jugando con los niños, intentando comprender lo que quieren decir, agradeciendo su ayuda y esfuerzo, compartiendo con ellos sentimientos y opiniones...

2. Dedicar tiempo para interaccionar con los hijos. Los expertos aconsejan estar tranquilos cuando estemos con los hijos, ya sea en el coche o andando de camino al colegio, cuando les llevemos al pediatra, haciendo la compra o las tareas domésticas... Se trata de disfrutar de la compañía en cualquier circunstancia ya sea ordenando un armario, poniendo la mesa o jugando con los peluches o los videojuegos, o viendo juntos la televisión...

3. Comprender las características evolutivas del comportamiento de los hijos a cada edad determinada. Es la mejor forma de entender las reacciones que tienen los niños y adolescentes. Hay comportamientos que son propios de una edad, conocerlos nos ayudará a saber reaccionar sin necesidad de enfadarnos, reñirles o castigarles. Por ejemplo, a los tres años es típico que se nieguen a colaborar con los padres: esto indica que están empezando a construir su propia personalidad.

4. Comunicarse abiertamente con los niños, escuchar y respetar sus puntos de vista y promover su participación en la toma de decisiones y en las dinámicas familiares. Y en esto también puede ayudar mucho valorar sus capacidades y su potencial con frases como: «Veo que has avanzado mucho en esta tarea» o «Es estupendo que hayas llegado a la hora que acordamos».

5. Establecer límites y normas según la edad para orientar el adecuado comportamiento de los hijos. Y eso empieza desde la más tierna infancia. Cuando exploran o experimentan se les pueden olvidar las normas. Muchas veces no están retando ni tienen intención de molestar, y otras sí. Pero reaccionar con gritos, riñas y amenazas solo puede conllevar que los niños también reproduzcan estos comportamientos. Cuando crecen incluso conviene comentar y decidir con ellos cuáles son las normas y las consecuencias que conlleva su incumplimiento.

Esta guía aconseja otros libros que pueden asesorar en la educación de los hijos:



«Educar en Familia. Guía para formadores y para padres y madres». Colección Acción Familiar

 

 

 

Publicado en Diario ABC
13 y 14-09-2012 

 

 

jueves, 30 de agosto de 2012

Sanidad planea crear una base de datos de menores expuestos al maltrato

Estarían incluidos los niños maltratados por su padres y también de madres víctimas de violencia de género

 

Se prevé que la medida se incluya en el Plan de Infancia y Adolescencia previsto para Noviembre


El Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad planea crear una base de datos de menores que estén expuestos a situaciones de maltrato, una medida que podría incluirse en el Plan de Infancia y Adolescencia que prepara este departamento y que estará listo previsiblemente en Noviembre.

Así lo han asegurado a Efe fuentes del departamento que dirige Ana Mato, que han precisado que en esta base de datos estarían incluidos los niños que son maltratados por su padres o cuyas madres son víctimas de violencia de género, para hacerles un seguimiento y mejorar su protección.

En ambos casos tendrá que existir una denuncia por malos tratos ya que, de no ser así, resulta muy complicado conocer la situación de los menores, han añadido las mismas fuentes.

La medida estará casi con toda seguridad incluida en el Plan de Infancia y Adolescencia que está elaborando un grupo de trabajo del Observatorio de la Infancia del Ministerio de Sanidad, que ya ha elevado un primer borrador.

«Desjudicializar» el acogimiento familiar

 

El borrador del Plan, al que ha tenido acceso Efe, prevé también «desjudicializar» el proceso del acogimiento familiar de los menores a cuyos padres se les ha retirado la tutela, de modo que sean las entidades públicas de protección de la infancia las que tengan la competencia y no los jueces como hasta ahora.

Con ello el Ministerio quiere agilizar los trámites del acogimiento porque, según el texto, en muchas ocasiones éstos se demoran en exceso y a veces discurren por unos trámites «extravagantes».

Otra de las novedades que recoge el borrador es la creación de un estatuto jurídico del acogedor familiar, que hasta ahora no existía, y que recogerá las responsabilidades de éste cuando tenga un menor en acogida.

En cuanto a la adopción, el plan, que tiene como objetivo la protección de la infancia y que requerirá algunas reformas legislativas, establece una diferencia de edad entre los adoptantes y los adoptados de un máximo de cincuenta años.

Por otra parte, los padres que tengan un hijo biológico o adoptado y haya sido declarado en desamparo o en situación de guarda administrativa judicial no podrán ser declarados idóneos para adoptar.

Asimismo, los padres que hayan perdido la tutela de su hijo tendrán un periodo máximo de dos años para promover el cese de la suspensión de la patria potestad y la revocación de la situación de desamparo.

Planes de apoyo

 

El Ministerio de Sanidad prevé tener listo el plan para el próximo mes de Noviembre, cuando lo apruebe el Consejo de Ministros, aunque previamente pasará por el Observatorio de la Infancia, han señalado las fuentes.

Sanidad también tiene prevista la elaboración de un plan de apoyo integral a la familia, que verá la luz el próximo año, ya que, de momento, se encuentra en una fase inicial y aún no se ha elaborado ningún borrador.

Este futuro plan hará hincapié en la racionalización de horarios para favorecer la conciliación familiar y la corresponsabilidad y tendrá en cuenta las conclusiones a las que llegue la subcomisión parlamentaria que se ha aprobado con el mismo fin y que probablemente se pondrá en marcha el próximo mes de Septiembre.



EFE
30-08-2012
Elena Carreras

martes, 14 de agosto de 2012

El abuso mental infantil deja cicatrices de por vida

Las humillaciones, diatribas y amenazas frecuentes podrían constituir maltrato psicológico

Menospreciar, amenazar o ignorar a los niños constantemente puede resultar tan nocivo para su salud mental como el abuso físico o sexual, según un informe reciente de un grupo de pediatras.

Pero ante la ausencia de moretones detectables, los pediatras, maestros y familiares quizás tengan problemas para reconocer éstas y otras formas de abuso psicológico. No solo no hay cicatrices físicas obvias, sino que tampoco hay una definición universalmente aceptada de qué constituye el maltrato psicológico de los niños, y puede existir una frontera muy fina entre un estilo de crianza no demasiado bueno y el abuso en sí, señalan los expertos.

"El mensaje principal para los profesionales clínicos infantiles y las personas que trabajan con niños es que el maltrato psicológico puede ser igual de nocivo que otros tipos de maltrato", enfatizó la coautora del informe, la Dra. Harriet MacMillan, profesora de los departamentos de psiquiatría, neurociencias conductuales y pediatría de la Universidad de McMaster en Ontario, Canadá.

"Sabemos que la exposición a otros tipos de maltrato como el abuso físico y sexual se puede asociar con una amplia variedad de tipos de discapacidad en la salud física y mental, y en el desarrollo cognitivo y social", señaló. "De forma similar, observamos esos tipos de discapacidades asociadas con el maltrato psicológico".

El informe de la Academia Americana de Pediatría (American Academy of Pediatrics) aparece en línea el 30 de julio y en la edición impresa de agosto de la revista Pediatrics.

Calcular la prevalencia del problema es difícil, en parte debido a la falta de una definición universalmente aceptada de abuso psicológico, señaló MacMillan. Estudios en Gran Bretaña y Estados Unidos calculan que de 8 a 9 por ciento de las mujeres y 4 por ciento de los hombres reportan abuso psicológico severo en la niñez.

El maltrato psicológico de los niños puede tomar varias formas. Puede incluir menospreciar, humillar o ridiculizar crónicamente a un niño por mostrar emociones normales. También existe la negligencia, como dejar a un bebé solo en una cuna todo el día, excepto para alimentarlo o cambiarle la ropa.

Otras formas de maltrato psicológico pueden incluir no proveer cariño y calidez al niño, poner a los niños en situaciones peligrosas o caóticas, tener expectativas rígidas o poco realistas acompañadas por amenazas si no se cumplen, o confinar al niño y restringir las interacciones sociales. Otro ejemplo es limitar el acceso de un niño a atención de salud necesaria por motivos aparte de la asequibilidad, según el informe.

A veces, pero no siempre, el abuso psicológico se da junto con el abuso físico.

"Una vez, un niño me contó que su papá le pegaba", comentó MacMillan. "El niño dijo que su papá decía cosas sobre él que le hacían sentirse mal, peor que los golpes".

Una de las claves para detectar el abuso es su omnipresencia, señalan los expertos. Ser un mal padre por un día probablemente no constituya abuso. Pero una ridiculización casi constante, decirle a un niño que no se le quiere, es abuso, aseguró MacMillan.

De forma similar, existe la crianza "por debajo de la óptima", en otras palabras, nadie nominaría a esas mamás o a esos papás como padre del año, frente a una crianza que es tan nociva que sube al nivel de abuso.

Diferenciar entre ambas cosas puede resultar difícil, señalan los expertos.

"El abuso psicológico es tan insidioso, y ni la víctima ni otros familiares lo reconocen fácilmente", lamentó Alec Miller, jefe de psicología infantil y adolescente del Centro Médico Montefiore, en la ciudad de Nueva York.

"Si vemos a alguien ser golpeado, todos sabemos que es contra la ley", dijo Miller. "Se define como ilegal y muy malsano. Otras cosas son menos claras. Si no hay moretones, es más difícil convencerse de que es abuso".

La investigación muestra que los efectos de la negligencia y el abuso psicológico pueden ser profundos y duraderos, e ir desde problemas con el desarrollo cerebral o no lograr crecer de forma adecuada hasta problemas con la conducta y con relacionarse con los demás.

Algunos padres que son abusadores psicológicos ni siquiera están conscientes de que sus palabras y acciones hacen daño a sus hijos, lamentaron los expertos.

Un ejemplo pueden ser padres que atraviesan un divorcio difícil. "El niño es sometido a un conflicto importante entre los padres, y se le dice todo tipo de cosas sobre el otro padre, y se le obliga a elegir una alianza", planteó MacMillan. "Ese tipo de cosas pueden resultar psicológicamente abusivas para un niño".

Se debe reportar los casos sospechosos de abuso psicológico a los servicios de protección infantil, señalan los autores. También instan a los pediatras a observar las señales de maltrato emocional en sus pacientes.





Artículo por HealthDay, traducido por Hispanicare
FUENTES: Alec Miller, PsyD, chief, child and adolescent psychology, Montefiore Medical Center, New York City; Harriet MacMillan, M.D., professor, departments of psychiatry, behavioral neurosciences and pediatrics, McMaster University, Ontario, Canada; August 2012 Pediatrics

martes, 7 de agosto de 2012

Condenado por prohibir a su pareja llevar minifalda y ver a sus amigas

El joven reconoce que daba bofetadas a su pareja, que "no quería que saliera" o fuera al trabajo porque "tonteaba con los clientes". Se le condena a dos años y diez meses de cárcel.

 La Audiencia de Sevilla ha condenado a dos años y diez meses de cárcel a un joven de 23 años que, llevado por sus celos patológicos, prohibía a su pareja salir con sus amigas, llevar minifalda y le conminaba a dejar su trabajo "porque tonteaba con los clientes". Una sentencia de la Sección Cuarta de la Audiencia condena a Manuel Jesús V.S. por delitos de coacciones, lesiones y maltrato habitual porque en los dos años de relación con D.A.M. le insultaba para mermar su autoestima, le golpeaba y daba mordiscos "para someterla a sus dictados" y le obligaba a cambiarse la ropa que él creía "demasiado atrevida".

En febrero de 2009 la mujer puso fin a la relación, si bien posteriormente mantuvieron algún contacto que ella aceptaba "para evitar que su negativa provocara nuevas reacciones violentas", motivo que también la llevaba a "no rechazar frontalmente las propuestas de reanudar la relación". La sentencia relata que el 4 de abril de 2009 el acusado localizó a su ex pareja en un lugar conocido como Camino Viejo de Sanlúcar la Mayor, donde se encontraba en el interior de un coche con un amigo. El acusado sacó a la mujer de forma violenta del vehículo, la subió a su propio coche, la trasladó a un polígono industrial de Olivares mientras le daba golpes, mordiscos y le exhibía un cuchillo, y allí le metió la mano por la ropa interior y le palpó la vagina para comprobar si había mantenido relaciones con el amigo. Seguidamente volvieron al lugar donde la había encontrado para tratar de buscar, sin éxito, un preservativo "u otro vestigio de la relación sexual que presumía que había mantenido con aquel amigo". Añade la sentencia que a continuación Manuel Jesús se dirigió a la vivienda de su padre, donde ambos mantuvieron relaciones sexuales completas y que D.A.M. "aceptó con el propósito de no enojarlo más y poderse marchar a su casa".

Por estos dos últimos sucesos el fiscal pidió para el acusado diez años de cárcel por un delito de agresión sexual continuada y otros cuatro años por detención ilegal, pero la sentencia le absuelve porque cuando introdujo la mano en la ropa interior de la víctima no lo hizo con ánimo lascivo sino solo para comprobar si acababa de mantener relaciones con otra persona. "Este acto tampoco puede calificarse como abuso sexual sino como un episodio más del continuo control, dominación, trato vejatorio y humillante que el procesado mantenía hacia la víctima, incluso después de rota su relación", según los jueces. Tampoco se considera agresión sexual las relaciones mantenidas en la vivienda del acusado porque aunque "evidentemente" la víctima no las deseaba, reconoció que el acusado no la intimidó y admitió que ella "en ningún momento exteriorizó su negativa".

La relación "patológica y destructiva" entablada por el procesado le llevó a reconocer ante los psicólogos que daba bofetadas a su pareja, que "no le gustaba que saliera con sus amigas e incluso que quería que dejara el trabajo porque tonteaba con los clientes". La condena incluye el pago de 4.000 euros de indemnización porque la víctima sufrió "un innegable sufrimiento, un profundo sentimiento de humillación, impotencia, angustia y desconfianza, difíciles de superar incluso con ayuda especializada".



Publicado en Diario de Sevilla
07-08-2012