sábado, 12 de noviembre de 2011

AMENAZAS: NO TE SALTES LAS SEÑALES, ELIGE VIVIR


Si te amenaza, si consigue de ti lo que quiere metiéndote el miedo en el cuerpo, te está maltratando. Y lo mismo que te amenaza a ti también amenazará a tus hijos. Al respeto y la obediencia se llega por el amor, no por el miedo. Mi padre se ponía violento con nosotras para imponer su voluntad. No nos pegaba, pero decía: "te voy a dar un guantón que te voy a arrancar la cabeza", y mientras lo decía, hacía el gesto con el brazo como para pegarnos y mi madre y yo nos encogíamos muertas de miedo. A veces se ponía a romper cosas o a dar golpes y mi madre y yo llorábamos y suplicábamos para que parase.

No vivas bajo amenazas ni permitas que amenace a tus hijos. Os destrozará la vida.

"NO TE SALTES LAS SEÑALES. ELIGE VIVIR"

AISLAMIENTO: NO TE SALTES LAS SEÑALES, ELIGE VIVIR


Si te aisla, si te prohibe tener vida social, amistades, relacionarte con tus familiares... Eso también es maltrato. Y si lo hace contigo, también acabará haciéndolo con tus hijos. Mi padre lo hizo con mi madre y después conmigo.

No permitas que te aisle. Reacciona. Hazlo no sólo por ti, sino por tus hijos, porque ellos también acabarán siendo víctimas de maltrato.

"NO TE SALTES LAS SEÑALES. ELIGE VIVIR"

martes, 8 de noviembre de 2011

ALGUNAS PREGUNTAS Y RESPUESTAS SOBRE MALTRATO INFANTIL

Maltrato infantil. ¿Qué sabemos?

• Tratar mal es dificultar o impedir un desarrollo psicológico sano y equilibrado.
• El maltrato impide el despliegue de las potencialidades del ser humano.
• Existe maltrato psicológico, físico y de negligencia o desatención.
• Aunque el maltrato físico es perjudicial, el maltrato psíquico y la desatención tienen efectos más perjudiciales a lo largo de la vida.
• El maltrato se produce en todas los contextos sociales y culturales.

¿Quien maltrata?

• Entre el 20 y el 40 de los padres que maltratan son alcohólicos o drogadictos.
• El maltrato solo se transmite en un 30% de los maltratados que también maltratan a sus hijos/as.
• Ser consciente de haber sido maltratado es un factor protector para no hacer lo mismo con los propios hijos /as.
• Las madres maltratadoras suelen ser mujeres maltratadas.
• Las madres maltratadoras son jóvenes y pobres, han recibido poca educación y tienen poco apoyo para criar a sus hijos e hijas.
• Los maltratadores son personas inseguras en el plano emocional, que piensan que sus hijos les rechazan y practican el estilo autoritario, la punición y el castigo físico.

¿Quiénes son maltratados?

• Los maltratadores suelen escoger a uno de sus hijos como objetivo, que puede poseer alguna de estas características:
            • Ser emocionalmente poco receptivo.
            • Ser hiperactivo.
            • Poseer un temperamento impulsivo o irritable.
            • Padecer alguna enfermedad.
• Es importante resaltar que los niños “difíciles”son menos maltratados que los niños alegres y de trato fácil.
• La posibilidad de que se produzca el maltrato aumenta en la medida en que concurran factores de riesgo tanto por parte del adulto como parte del niño.

¿Cuándo y dónde ocurre el maltrato?

• Los factores de estrés familiar aumentan las posibilidades de que aparezca el maltrato:
            • Divorcio.
            • Fallecimiento de un miembro de la familia.
            • Problemas laborales y económicos.
• Barrios de riesgo: zona pobres y degradadas con pocos recursos comunitarios y con pocas relaciones sociales incluso con la familia extensa.
            • En estos contextos se produce un fenómeno de descarga de frustración en los propios hijos.
            • Desde el punto de vista cultural se produce una actitud permisiva hacia la violencia.
            • También se produce una aceptación implícita del castigo físico.
• La posibilidad del maltrato aumenta cuando un progenitor vulnerable afronta sin apoyo eficaz una situación difícil.

¿Qué ocurre en el futuro con las víctimas del maltrato?

• Los niños desatendidos manifiestan retraso y fracaso escolar y si la falta de estimulación es persistente su desarrollo intelectual y emocional se puede ver afectado seriamente.
• Los niños que sufren maltrato físico van a mostrar problemas de hostilidad y agresión, problemas de disciplina en la escuela y es más posible que sean rechazados por sus iguales.
• La consecuencia más inquietante y significativa es la falta de empatía ante el sufrimiento de los iguales e, incluso, el desarrollo de agresión ante el sufrimiento de otras personas.
• Algunos niños y niñas víctimas de abusos sexuales pueden sufrir estrés post traumático y diversos trastornos emocionales persistentes.
• El sufrir maltrato es un factor de riesgo de un inadecuado desarrollo personal.

¿Qué se puede hacer?

• La políticas institucionales deben generar procedimientos de detección precoz del maltrato en los ámbitos educativo y sanitario.
• Las familias de riesgo deben recibir apoyo material, psicológico y educativo.
• Se deben desarrollar actividades de difusión de mensajes preventivos básicos en el proceso de educación infantil dentro de la familia.
• La prioridad de derechos se establece claramente a favor de los derechos del menor para garantizar su bienestar psicológico.



Fuente utilizada:
D. Shaffer(2002). Desarrollo social y de la personalidad.
Madrid: Thomson.

lunes, 7 de noviembre de 2011

ALGUNAS CONSECUENCIAS DEL MALTRATO INFANTIL

Los niños criados en hogares donde se les maltrata suelen mostrara desórdenes postraumáticos y emocionales. Muchos experimentan sentimientos de escasa autoestima y sufren de depresión y ansiedad por lo que suelen utilizar el alcohol u otras drogas para mitigar su distress psicológico siendo la adicción al llegar la adultez, más frecuente que en la población general.

Los efectos que produce el maltrato infantil, no cesan la niñez, mostrando muchos de ellos dificultades para establecer una sana interrelación al llegar a la adultez.

Algunos niños sienten temor de hablar de lo que les pasa por que piensan que nadie les creerá. Otras veces no se dan cuenta que el maltrato a que son objeto es un comportamiento anormal así aprenden a repetir este "modelo" inconscientemente. La falta de un modelo familiar positivo y la dificultad en crecer y desarrollarse copiándolo, aumenta las dificultades de establecer relaciones.

Puede que no vean la verdadera raíz de sus problemas emocionales, hasta que al llegar a adultos busquen ayuda para solucionarlos.

"Para muchos niños que sufren de maltrato, la violencia del abusador se transforma en una forma de vida. Crecen pensando y creyendo que la gente que lastima es parte de la vida cotidiana, por lo tanto este comportamiento se toma "aceptable" y el ciclo del abuso continua cuando ellos se transforman en padres que abusan de su hijos y estos de los suyos, continuando así el ciclo vicioso por generaciones".

Muchas personas no pueden cortar el ciclo del abuso, pero hay niños al que la bibliografía mundial denomina "resilentes" que poseen características que les permite superar este obstáculo. Estos niños tiene la habilidad de llamar positivamente la atención de otras personas, se comunican bien, poseen una inteligencia promedio, se nota en ellos un deseo por superarse y creen en sí mismos. Muchas veces es la aparición de un adulto preocupado por ellos lo que les permite desarrollar esta habilidad y romper con el ciclo del abuso.
Como todos sabemos, los niños aprenden de lo que viven.

El niño aprende lo que vive
  • Si vive con tolerancia aprende a ser paciente
  • Si vive criticado aprende a condenar
  • Si vive con aprobación aprende a confiar en sí mismo
  • Si vive engañado aprende a mentir
  • Si vive en equidad aprende a ser justo
  • Si vive con vergüenza aprende a sentirse culpable
  • Si vive con seguridad aprende a tener fe en sí mismo
  • Si vive hostilizado aprende a pelear
  • Si vive en la aceptación y la amistad aprende a encontrar el amor en el mundo.
Problemas de conducta

La literatura sobre el tema de abuso infantil coinciden manifestar que los niños que sufren malos tratos presentan un funcionamiento comportamental problemático. En España, de forma consistente a lo encontrado en otros países, se observa que comparando a niños que reciben abuso con niños que no lo reciben, los primeros manifiestan más problemas de conducta, tanto cuando la información procede de los padres como cuando procede de los maestros. Las conductas que se han descrito en estos niños han sido: agresividad, verbal y física, hostilidad, oposición, robos, mentiras, absentismo, que se integrarían en la categoría de problemas de conducta externalizantes. En un estudio longitudinal encontraron que la experiencia del daño físico intencional sufrido durante los primeros cinco años estaba asociado con un incremento considerable del riesgo a sufrir problemas de conducta externalizantes. Pero aunque estos problemas sean los más frecuentes, sin embargo, también algunos de estos niños presentan problemas de eliminación, miedos, desobediencia encubierta, pero incluso algunos niños presentan combinación de ambas categorías.



Ricardo Pérez Moguel

"Detrás de un niño maltratado hay siempre una persona que daña y otra que calla..."

domingo, 6 de noviembre de 2011

LO QUE MAL EMPIEZA, ACABA TODAVÍA PEOR

Mis padres se conocieron allá por el año 1957, cuando mi madre tenía 13 años y mi padre 14. En aquella época, los noviazgos solían empezar en esta etapa de la adolescencia y prolongarse durante muchos años.

Mi madre con esa edad ya no iba al colegio, pero no porque ella no quisiera estudiar, sino porque su madrastra la sacó del colegio cuando tenía 9 años y la puso a limpiar escaleras para que aportara dinero a la economía familiar. Su madre, mi abuela, había muerto siendo mi madre muy pequeña y mi abuelo se volvió a casar, así que tanto ella como su hermana C., tres años menor, fueron condenadas al analfabetismo y explotadas desde su infancia por una mujer sin escrúpulos. Lo que en la actualidad sería denunciable ante la autoridad competente e incluso penado por la ley, en la España de la postguerra era una práctica frecuente y se veía como algo natural sacar a los niños del colegio tempranamente y ponerlos a trabajar para ayudar a sostener la economía familiar.

Mi padre, cuando conoció a mi madre tampoco iba ya al colegio, pero por motivos bien diferentes. Al contrario que mi familia materna, mi familia paterna estaba económicamente más holgada y se podía permitir darle una educación a sus tres hijos, mi padre y sus dos hermanos A. y J. Pero a mi padre nunca le gustó estudiar, en realidad nunca le gustó hacer nada de provecho, así que dejó el colegio y se puso a trabajar como dependiente en una tienda, desaprovechando así la oportunidad de prepararse para ser alguien en la vida. Por aquellos años ya empezaba a fumar y a beber alcohol. Era celoso y muy dominante.

Intento entender qué pudo ver mi madre en él para enamorarse y mantener una relación de tantos años. Supongo que su propia situación familiar la empujaba a buscar a alguien que le diese un poco de cariño a cualquier precio, aún a cambio de ser totalmente dominada y anulada por la otra persona. Creo que ella siempre mantuvo la esperanza de que él cambiara su manera de ser algún día, pero las personas así difícilmente cambian alguna vez. Desde que comenzó el noviazgo, él se hizo dueño de su vida prohibiéndole salir sola a la calle, hablar con otras personas, tener amistades. Le imponía la forma en que tenía que vestirse, prohibiéndole ponerse ropa con tirantas, o con escote grande, o por encima de la rodilla. Si lo contrariaba en algo, él montaba en cólera, así que ella hacía todo lo que él decía para que no se enfadara. Si desde el primer momento, desde la primera prohibición absurda, ella hubiese sido firme en decirle "no" y no dejarse dominar, seguramente las cosas hubiesen sido de otra manera. Pero desde el momento en que agachó la cabeza y dijo "sí", "bueno", "vale", "lo que tu digas", se convirtió en su esclava para los restos.

Una relación así acaba entrando en un círculo vicioso. El ordenaba, ella obedecía para que él no se enfadase, él se crecía viendo que ella era fácil de dominar y ordenaba todavía más, ella se amendrentaba cada vez más, él seguía ordenando y prohibiendo, ella obedece por miedo a que se enfade... Y aquí tenemos ya el miedo. Miedo a que se enfade, miedo a que grite... Mi madre tenía miedo, aunque se empeñase en negarlo durante mucho tiempo como mecanismo de autodefensa, y más tarde, yo también acabé teniendo miedo...

sábado, 5 de noviembre de 2011

INDICADORES COMPORTAMENTALES Y ACTITUDES QUE SE PUEDEN OBSERVAR EN LOS ADULTOS PERPETRADORES DE MALTRATO INFANTIL

Maltrato físico
  • Alega traumatismos accidentales de forma sistemática.
  • Describe la lesión como autoinflingida y no es compatible con la edad o con las habilidades de desarrollo del niño.
  • Atribuye las lesiones a los hermanos u otros niños.
  • Se retrasa en la búsqueda de asistencia médica.
  • Cambia frecuentemente de pediatra, centro de salud o servicio de urgencia para la atención sanitaria del niño.
  • Intenta ocultar la lesión del niño o proteger la identidad de la persona responsable de ésta.
  • Relata una historia inaceptable, discordante o contradictoria respecto al tipo y la intensidad de las lesiones.
  • Evita toda responsabilidad.
  • Parece no preocuparse por el niño y sus problemas: no se preocupa de la gravedad de las lesiones; abandona precozmente al niño tras el ingreso hospitalario; no lo visita o son visitas cortas en duración y dedicación; no comparece a los informes médicos o al alta.
  • Percibe al niño de manera significativamente negativa.
  • Utiliza una disciplina severa, inadecuada para la edad, falta cometida y condición del niño.
  • Ha sido objeto de malos tratos en su infancia.
  • Existe el antecedente de malos tratos a otros miembros de la familia.
  • Tiene dificultades en su matrimonio.
  • Presenta psicopatía, alcoholismo y/o drogadicción.

Abuso sexual
  • Identidad del perpetrador. Hombre [95%]: conocido (24%), tío / abuelo (19%), padre (16%), padrastro / compañero de la madre (10%), primo / hermano (7%), amigo (7%), cuidador / educador (6%), desconocido (6%); Mujer [5%]: cuidadora / conocida (4%), madre (1%).
  • Antecedente de haber sido víctima de abusos.
  • Busca víctimas en la edad en la que fue victimizado.
  • No hay preferencia definida en cuanto a la búsqueda homo o heterosexual.
  • Casado o con pareja (puede estar atravesando problemas sentimentales o sexuales).
  • Con empleo (frecuentemente ausente del hogar por tener mucha movilidad laboral).
  • Bien integrado en su comunidad.
  • Buen nivel educativo y/o académico.
  • Se relaciona mejor con niños y jóvenes que con adultos.
  • Participa en las actividades comunitarias de sus víctimas (educativas, deportivas, religiosas, de ocio, etc.).
  • Busca la amistad de otros padres, especialmente de madres solteras, para tener acceso a los niños.
  • Frecuenta lugares donde acuden sus víctimas (escuelas, parroquias, clubes, salones de juegos, discotecas, etc.).
  • Busca trabajos donde sea fácil el encuentro con niños.
  • Ejerce una profesión en la que puede utilizar su influencia para manipular, engañar o chantajear al niño.
  • Es muy protector o celoso de su víctima.
  • Participa en redes sociales infanto-juveniles online ocultando su verdadera identidad.
  • Se exhibe desnudo delante del niño.
  • Le muestra fotografías o videos pornográficos.
  • Le cuenta historias de contenido explícito sexual.
  • Le alienta a implicarse en actividades sexuales con otras personas.
  • Fotografía y/o colecciona imágenes de niños desnudos o en actitud sexual.
  • Visita habitualmente o es miembro de páginas Web de contenido pedófilo.
  • Tiene antecedentes de pedofilia y/o sadismo.
  • Creció en una familia disfuncional.
  • Es violento con otros miembros de su familia.
  • Se encuentra socialmente aislado.
  • Abusa de alcohol y/o drogas.
  • Presenta trastorno de personalidad o enfermedad mental.
  • La esposa es sumisa y pasiva.
  • La esposa sufrió abuso sexual y consiente o participa en el abuso.
  • Desmiente o niega todo lo relacionado con el abuso sexual (el acto, el planeo, la responsabilidad, la gravedad de la conducta, la autoculpabilidad). Parece que es la víctima.

Negligencia física
  • Ostenta una constante falta de supervisión, especialmente cuando el niño realiza actividades peligrosas.
  • Mantiene unas condiciones higiénicas y/o de seguridad en el hogar peligrosas para la salud del niño.
  • Exterioriza pobreza, ignorancia, incultura.
  • Abusa de drogas y/o alcohol.
  • Es promiscuo, practica la prostitución/ proxenetismo o su medio de vida es la delincuencia.
  • Muestra apatía o nulidad.
  • Está mentalmente enfermo o presenta bajo nivel intelectual.
  • Tiene una enfermedad física crónica.
  • Existe el antecedente de malos tratos o negligencia en la infancia.
  • Antecedente de separación prolongada madre/ padre-hijo.
  • Muestra poca preocupación por los controles sanitarios del niño.
  • Realiza un seguimiento inadecuado de las enfermedades agudas o crónicas del niño.
  • Incumple los tratamientos médicos prescritos al niño.
  • Se despreocupa por las enfermedades discapacitantes del niño.
  • Muestra poca preocupación por la higiene y alimentación del niño.
  • Muestra poca preocupación porque el niño lleve un vestuario adecuado a la climatología.
  • Tiene un exceso de vida social y profesional.
  • Tiene y practica convicciones y creencias extremas (nutricionales, religiosas, culturales).
  • Compensa con bienes materiales la falta de cuidado y atención de las necesidades básicas del niño.

Maltrato psicológico o emocional
  • Exhibe frialdad y falta de afecto en el trato del niño.
  • No calma el llanto del niño.
  • Facilita u obliga permanencias prolongadas en la cuna/cama (en lactantes y preescolares).
  • Rechaza verbalmente, insulta, menosprecia y desvaloriza al niño.
  • Basa sus relaciones con el niño en el temor o en una disciplina excesiva. Lo amenaza y lo castiga de forma repetida y excesiva.
  • Trata de manera desigual a los hermanos.
  • Mantiene unas exigencias superiores a las propias del momento evolutivo del niño o de sus características individuales.
  • Obliga a practicar convicciones y creencias extremas (nutricionales, religiosas, culturales).
  • Parece no preocuparse por los problemas del niño.
  • Tolera todos los comportamientos del niño sin poner límite alguno.
  • No acepta la iniciativa del niño; impide al niño una mayor autonomía y autodeterminación.
  • Impide que el niño se relacione con otros de su edad y lo aparta de las interacciones sociales.
  • Cambios frecuentes de las funciones parentales; renuncia de su función parental.
  • Es inaccesible o poco disponible para el niño.
  • No participa en las actividades diarias del niño.
  • Tiene un exceso de vida social o laboral.
  • Utiliza al niño en situaciones conflictivas, sobre todo de separación del cónyuge.
  • Le hace vivir situaciones de violencia doméstica.
  • Alienta a cometer conductas delictivas; expone al niño a pornografía; premia conductas agresivas.

Maltrato prenatal
  • Falta de cuidado, por acción u omisión, del cuerpo de la futura madre:
    • Maltrato físico dirigido a la madre o al feto por parte del padre/compañero.
    • Negligencia en la atención de las necesidades básicas de la madre por parte del padre/compañero.
    • Exceso de trabajo corporal.
    • Exposición a radiaciones y tóxicos ambientales. 
    • Exposición o presencia de infecciones de transmisión vertical.
    • Promiscuidad / prostitución.
    • Participación en actividades delictivas o está en prisión.
    • Presencia de psicopatía.
    • Rechazo del embarazo o indiferencia emocional.
    • Falta de control y seguimiento médico del embarazo.
    • Negligencia personal en la alimentación e higiene.
    • Presencia de enfermedades, no tratadas, que pueden causar disfunciones o malformaciones.
  • Autosuministro de drogas o sustancias que, de una manera consciente o inconsciente, perjudican al feto:
    • Consumo de medicaciones excesivas o inadecuadas.
    • Consumo inadecuado de tabaco.
    • Consumo de drogas, alcohol o psicofármacos. 

Síndrome de Münchausen por poderes
  • Habitualmente el perpetrador es una mujer (más del 98% de los casos), y generalmente es la madre (85%).
  • Simula (inventa), falsifica (fabrica) o provoca la existencia de síntomas o signos de enfermedad en el niño.
  • Lo realiza de forma voluntaria e intencional, consciente y planeada, y reiteradamente.
  • Busca la asistencia médica con el objetivo de generar un proceso de diagnóstico y tratamiento.
  • Niega conocer la causa de la enfermedad del niño (pero se acuerda perfectamente, o lleva un control escrito, de todas sus enfermedades y cuadros previos).
  • Con su conducta no obtiene de forma consciente ningún beneficio económico o social, solo obtiene el “beneficio psicológico” de estar en contacto con el personal sanitario y recibir la simpatía, solidaridad y compasión de ser el criador en un “pobre niño enfermo”. Le motiva la necesidad psicológica de asumir el rol de enfermo a través del niño.
  • Es monoparental (separada, soltera) o con un rol parental de cabeza de familia (la figura paterna acostumbra a estar ausente o con escasa presencia y, sobre todo, carece de importancia y no interviene).
  • Posee conocimientos médicos básicos o conoce la terminología médica y las rutinas hospitalarias (es enfermera o ayudante de clínica, tiene estudios de la rama sanitaria no concluidos, tiene una profesión relacionada con el cuidado de los niños, es hija o familiar de médico), aunque lo más habitual es que no trabaje fuera del hogar.
  • Parece inteligente y segura de sí misma. Es seductora, de sonrisa fácil, amable y convincente. Mantiene buena relación con el personal sanitario e incluso busca su amistad (puede resultar hasta empalagosa).
  • Tiene una actitud muy colaboradora con los profesionales sanitarios, lo que despierta la confianza de éstos en permitirle ocuparse del niño desde el punto de vista sanitario. De hecho, muestra una actitud más profesional que afectiva en sus cuidados y atenciones hacia el niño.
  • Se encuentra cómoda y a gusto en el centro hospitalario.
  • Es excesivamente protectora y no quiere dejar solo al niño en ningún momento.
  • No recibe visitantes durante su estancia en el hospital, o son muy pocos. El padre apenas aparece en el hospital.
  • Muestra una reacción paradójica respecto a la enfermedad del niño: habitualmente por defecto (está menos preocupada por la enfermedad que el personal que le atiende); o por exceso (se queja de que no se hace lo suficiente por diagnosticar la enfermedad del niño).
  • Cuando el engaño es descubierto, adopta una actitud de negación de la situación (habitualmente solicita el alta para pedir asistencia en otro centro sanitario). Incluso cuando se le enfrenta a pruebas sustanciales (estudios toxicológicos y forenses, vigilancia con video), sigue negando e incluso culpa a otras personas o al personal sanitario.
  • Existe el antecedente (25%) de historia de maltrato físico, enfermedad rara o muerte en hermanos (incluido el Síndrome de Muerte Súbita del Lactante).
  • Existe el antecedente (60%) de historia personal de SM por poderes, de enfermedad parecida a la del niño (SM), o de trastornos de personalidad y/o conductuales. Con poca frecuencia presentan una enfermedad mental severa.
  • En los pocos casos en que el padre es el perpetrador, no presentan el perfil atento y protector de las madres, sino que son descritos como desinteresados, descomprometidos y pasivos, a pesar de la enfermedad de su hijo, así como emocionalmente lábiles y mentalmente inestables.



Gonzalo Oliván Gonzalvo
Responsable de los Servicios de Pediatría y Adolescencia del Instituto Aragonés de Servicios Sociales, Gobierno de Aragón. Director del Centro de Pediatría y Adopción Internacional, Zaragoza, España.

INDICADORES COMPORTAMENTALES DE MALTRATO INFANTIL

Maltrato físico
  • Cuenta que alguno de sus padres o cuidadores le ha causado alguna vez alguna lesión o que le pegan normalmente.
  • Parece tener miedo de sus padres o cuidadores, mostrando una conducta hipervigilante y temerosa.
  • Llora cuando terminan las clases y tiene que regresar a su casa; presenta una inquietud desmedida por el llanto de otros niños.
  • Se muestra cauteloso con respecto al contacto físico con adultos.
  • Presenta una paradójica reacción de fácil adaptación a los desconocidos.
  • Se adapta fácilmente al internamiento en centros sanitarios, escolares y de protección.
  • Tiene problemas de relación y dificultad de adaptación con otros niños.
  • Presenta problemas en la escuela o fracaso escolar.
  • Es pasivo, retraído, tímido y asustadizo con tendencia a la soledad y al aislamiento.
  • Exterioriza indiferencia y apatía o, por el contrario, impulsividad e hiperactividad motora.
  • Padece anorexia.
  • Tiene dificultades de adaptación a las situaciones cotidianas.
  • Exhibe comportamientos de oposición desafiante, conductas extremas de agresividad o rechazo ante situaciones adversas.
  • Presenta un estrés emocional no justificado, con ansiedad y miedos.
  • Tiene una pobre auto-imagen.
  • Manifiesta una actitud de autoculpabilización y de aceptación del castigo.
  • Tiene comportamientos autodestructivos y pensamientos suicidas.
  • Manifiesta sentimientos de tristeza u otros síntomas de depresión.
  • Tiene problemas del sueño.
  • Se fuga del hogar.
  • Comete actos vandálicos o delictivos.
  • Abusa de drogas y/o de alcohol.
 
Abuso sexual
  • Relata que un padre, un familiar, un cuidador o un desconocido le ha enseñado sus genitales, le ha mostrado material de contenido explícito sexual, le ha tocado el cuerpo o los genitales o ha abusado sexualmente.
  • Extremadamente temeroso de revelar las acciones del agresor (mirada nerviosa al hablar del hecho) e incluso mutismo.
  • Tiene miedo a una persona y/o a un lugar específico.
  • Tiene miedo a adultos del sexo opuesto (o del mismo sexo, en casos de abuso homosexual)
  • Muestra temor y ansiedad ante el hecho de cambiarse de ropa delante de otras personas.
  • Exterioriza un pudor inexplicable e inapropiado en la exploración médica genital.
  • Expresa ansiedad de que tenga “algo malo” en sus genitales.
  • Evita todo lo referente a la sexualidad.
  • Presenta trastornos en las funciones relacionadas con el control de esfínteres (enuresis, encopresis), que anteriormente controlaba.
  • Muestra un interés excesivo por todo lo referente a la sexualidad.
  • Manifiesta conductas o conocimientos sexuales extraños, sofisticados o inusuales para su edad.
  • Expone evidencias sexuales en sus dibujos o fantasías.
  • Realiza juegos sexuales inapropiados con otros niños, juguetes o consigo mismo.
  • Se masturba en lugares públicos o de forma excesiva.
  • Agrede sexualmente a otros niños.
  • Exhibe un comportamiento de seducción o "erótico" con adultos ("comportamiento pseudomaduro")
  • Muestra cambios repentinos en el comportamiento.
  • Pierde la capacidad de concentración; disminuye bruscamente el rendimiento escolar; se niega a ir a la escuela.
  • Parece reservado, rechazante, con fantasías o conductas infantiles, incluso puede parecer retrasado.
  • Se aísla de sus amigos y familia; pierde la confianza en todos los adultos.
  • Presenta trastornos en las funciones relacionadas con el sueño (insomnio, terror nocturno, pesadillas).
  • Presenta trastornos en las funciones relacionadas con la alimentación (anorexia, bulimia).
  • Trastornos psicosomáticos (cefalea, migraña, dolor abdominal recurrente).
  • Presenta trastornos neuróticos o de relación (estructuras obsesivas, fobias, ansiedad, regresión).
  • Tiene baja auto-estima y sentimientos de culpabilidad.
  • Sufre depresión y exhibe conductas autoagresivas (incluso automutilación) y suicidas.
  • Exhibe una agresividad excesiva y manifestaciones de violencia.
  • Tiene dificultad para establecer relaciones con otras personas a menos que estas relaciones tengan una base sexual (promiscuidad / prostitución).
  • Abusa de drogas y/o alcohol.
  • Se fuga del hogar.
  • Comete actos vandálicos o delictivos.
  • De adulto presenta problemas de salud mental, dificultades de adaptación sexual, dificultades para criar a sus hijos y/o disfunción social.

Negligencia física
  • Realiza comentarios acerca de los cuidados deficitarios que recibe o expresa que no hay nadie que le cuide.
  • Presenta retrasos en las adquisiciones madurativas y problemas de aprendizaje.
  • Presenta retrasos en el desarrollo del lenguaje y vocabulario.
  • Muestra escasa destreza para la comunicación y para la adquisición de vínculos con otros niños o adultos.
  • Absentismo escolar. Llega demasiado pronto al colegio o se va muy tarde. Se suele quedar dormido en clase. Déficit de atención con/sin hiperactividad. Fracaso escolar.
  • Muestra comportamientos autogratificantes y realiza movimientos autoestimulativos.
  • Muestra inmadurez emocional y tiene tendencia a la fantasía.
  • Presenta conductas dirigidas a llamar la atención del adulto. Autoagresiones.
  • Presenta apatía, somnolencia, tristeza, mutismo y/o falta de reacción ante estímulos externos.
  • Tiene comportamientos antisociales (vandalismo, hurtos, violencia, agresividad, fugas del hogar), participa en actividades delictivas y/o practica conductas de riesgo para la salud (uso y/o abuso de tabaco, drogas, alcohol; actividad sexual temprana y sin medidas anticonceptivas; promiscuidad sexual, prostitución).
  • Pide o roba comida; mendiga o realiza trabajos inapropiados para su edad.

Maltrato psicológico o emocional
  • Muestra desconfianza hacia el adulto en sus promesas o actitudes positivas.
  • Es apático en las relaciones con los progenitores.
  • Presenta una paradójica reacción de fácil adaptación a los desconocidos.
  • Parece excesivamente complaciente, pasivo, nada exigente.
  • Busca contactos físicos inapropiados.
  • Exhibe una ausencia de respuesta ante los estímulos sociales. Se inhibe en el juego con otros niños.
  • Muestra conductas extremadamente adaptativas, que son demasiado de adultos (hacer el papel de padre de otros niños) o demasiado infantiles (mecerse constantemente, chuparse el pulgar, enuresis) indicando una inmadurez socioemocional.
  • Tiene dificultad de adaptación a situaciones cotidianas y escasa habilidad en situaciones conflictivas.
  • Presenta un carácter asustadizo, tímido, pasivo o, por el contrario, comportamientos compulsivos, negativistas o agresivos.
  • Presenta disminución de la capacidad de atención, trastornos del aprendizaje, retraso en el lenguaje y/o fracaso escolar.
  • Presenta trastornos en las funciones relacionadas con la alimentación (anorexia, bulimia).
  • Presenta trastornos en las funciones relacionadas con el sueño (insomnio, terror nocturno).
  • Presenta trastornos en las funciones relacionadas con el control de esfínteres (enuresis, encopresis).
  • Presenta trastornos neuróticos o de relación (estructuras obsesivas, fobias, ansiedad, regresión).
  • Exterioriza trastornos psicosomáticos (cefaleas, abdominalgias) o finge de síntomas.
  • Tiene baja autoestima y una visión negativa del mundo y de los progenitores.
  • Esta deprimido. Exhibe conductas de autolesión, ideación o intentos de suicidio.
  • Tiene comportamientos antisociales (vandalismo, hurtos, violencia, agresividad, fugas del hogar), participa en actividades delictivas y/o practica conductas de riesgo para la salud (uso y/o abuso de tabaco, drogas, alcohol; actividad sexual temprana y sin medidas anticonceptivas; promiscuidad sexual, prostitución.

Maltrato prenatal
  • Trastornos de la conducta.
  • Problemas y dificultades en el aprendizaje.
  • Trastornos del comportamiento derivados de una discapacidad física, psíquica y/o sensorial.
  • Indicadores comportamentales de maltrato y negligencia física, abuso sexual y/o maltrato emocional, ya que entre un 40-60% de estos niños sufre a lo largo de su infancia alguno de estos tipos de maltrato.

Síndrome de Münchausen por poderes
  • Los niños mayores víctimas de este síndrome, frecuentemente toleran y cooperan con el perpetrador en su propio abuso, confabulando con éste para confirmar sus historias médicas. Incluso ellos mismos simulan o fabrican sus "enfermedades", a veces por miedo de contradecir al perpetrador y otras veces debido a la persuasión de éste en el tiempo.
  • Algunos de estos niños creen que están muy enfermos y que presentan un desorden misterioso que los médicos no pueden detectar.
  • En otros casos, el niño es consciente de que la explicación del perpetrador es improbable pero no lo dicen, temiendo su venganza o que nadie le creerá.
  • El impacto de este síndrome, a largo plazo, puede dar lugar a desórdenes psicológicos, emocionales, comportamentales y/o conductuales.



 Gonzalo Oliván Gonzalvo
Responsable de los Servicios de Pediatría y Adolescencia del Instituto Aragonés de Servicios Sociales, Gobierno de Aragón. Director del Centro de Pediatría y Adopción Internacional, Zaragoza, España.