lunes, 14 de noviembre de 2011

EL MALTRATO INFANTIL PERJUDICA SERIAMENTE LA SALUD

 

¿Influye el maltrato infantil sobre la salud? ¿En qué aspectos? Diversos estudios han sugerido la existencia de un período crítico en el desarrollo del individuo en el cual la experiencia de maltrato y abuso sexual puede conllevar cambios neurobiológicos permanentes o muy duraderos, afectando especialmente a la respuesta del eje neuroendocrino hipotálamico-hipofisario-adrenal. Ahora un trabajo realizado por el Grupo de Investigación de las Víctimas Infantil y Adolescentes de la Facultad de Psicología de la Universidad de Barcelona, ha hecho una revisión sobre las principales consecuencias neurobiológicas del abuso sexual infantil y concluye, tras revisar 34 estudios sobre abuso sexual en niños, que es necesario considerar al maltrato y al abuso sexual infantil como un problema de salud que afecta a diferentes áreas de la vida de sus víctimas. Por ello, según se señalan en las conclusiones del trabajo publicado en Gaceta Sanitaria, apuestan por favorecer el desarrollo de programas de intervención y tratamiento teniendo en cuenta sus múltiples efectos.

Noemí Pereda, coordinadora del estudio, ha respondido sobre algunos de los aspectos más relevantes de la investigación.

En el estudio se habla de abuso sexual en niños, pero ¿se pueden extrapolar los resultados hacia otros tipos de abuso que pueden producirse en la edad infantil?

En general los estudios son bastantes convergentes en cuanto a las consecuencias del abuso infantil, independientemente del tipo de abuso. Se han encontrado resultados similares en menores víctimas de maltrato físico, negligencia y expuestos a la violencia entre los progenitores. Es la vivencia de un estrés continuado tan importante como el que implica una situación de maltrato infantil, durante el periodo de desarrollo del individuo, lo que genera la afectación neurológica observada, no el tipo de maltrato sufrido.

¿Cuáles son las alteraciones neurobiológicos más relevantes que se producen tras el abuso y cómo influyen en el desarrollo y en la salud?

Las alteraciones más importantes tienen que ver con afectaciones en el desarrollo cerebral y cambios en el volumen de algunas zonas cerebrales, cómo el hipocampo o la corteza prefrontal, entre otras. También se describen alteraciones en el funcionamiento de otras áreas, cómo la amígdala, haciéndolas más sensibles a estímulos que provoquen miedo.

Pero, sin duda, el cambio más importante se da en el funcionamiento del eje hormonal de afrontamiento al estrés, el denominado eje hipotalámico-hipofisario-adrenal. Este cambio influye en cómo se responde después a situaciones estresantes, habitualmente con una mayor sensibilidad a éste y una mayor vulnerabilidad al desequilibrio psicológico. La forma en la que el individuo se relaciona, por tanto, puede verse afectada por estas alteraciones, principalmente con un mayor retraimiento social y conductas desajustadas socialmente, que crean rechazo e incomprensión. También se ve afectada el área de la salud mental, con una mayor prevalencia de trastornos afectivos y de ansiedad, y la salud física, con una mayor prevalencia de enfermedades inflamatorias y problemas cardiovasculares, entre otros.

¿Afecta el abuso por igual a todos los niños? ¿Existen mecanismos de resistencia, como la denominada resiliencia?

El abuso sexual infantil, no podemos olvidarlo nunca, es una experiencia vital adversa. No es un trastorno mental y, por tanto, no afecta a todos por igual. Cada persona dispone de una serie de recursos, personales, familiares, sociales, que pone en marcha ante una experiencia negativa, como puede ser el abuso sexual infantil. Por ejemplo, aunque es sabido que el maltrato influye en el ciclo de la violencia, sólo lo hace en los portadores una versión concreta del gen de la MAOA.

Otro ejemplo, de la interacción genética-ambiente es que, si bien la experiencia de acontecimientos vitales adversos incrementa la probabilidad de padecer depresión mayor, ello depende también de qué versión del gen transportador de la serotonina tenga el individuo. La interacción genética-ambiente es, por tanto, una variable a tener en cuenta. Pero también el ambiente. La falta de una figura de apoyo, en víctimas de abuso sexual infantil, se ha demostrado incrementa el riesgo de problemas psicológicos posteriores. También el sentimiento de culpa que presente la víctima o su baja autoestima. La experiencia de abuso sexual es un punto de inflexión en la vida del niño o niña que, a partir de sus mecanismos de resiliencia, configurará una trayectoria vital de riesgo o de protección.

¿Qué posibilidades de recuperación tiene estos niños?

Si asumimos la realidad de los estudios llevados a cabo, tanto en España como en el ámbito internacional, tenemos que tener en cuenta que el abuso sexual infantil es una experiencia adversa que afecta a un importante grupo de niños y niñas, alcanzando porcentajes de entre el 10 y el 20% de la población.

La gran mayoría de estas personas, no obstante, no desarrollan problemas psicológicos si no que, tras un período de duelo y adaptación, consiguen llevar una vida igual que la del resto de la población. Esta adaptación positiva dependerá de los mecanismos de resiliencia que comentábamos en la anterior pregunta y que sirven de amortiguadores ante el riesgo de problemas psicológicos que supone la experiencia de abuso sexual.

La psicoterapia es una opción muy adecuada cuando el niño o niña presenta síntomas de desajuste y no cuenta con los recursos personales ni familiares suficientes para poder tirar adelante por sí mismo. Pero debemos recordar que en el tratamiento del abuso sexual infantil hay que alejarse de modelos patologizantes que consideran que la experiencia de este acontecimiento conlleva, directamente, el desarrollo de psicopatología y la necesidad de intervención de profesionales.

¿Es importante la edad en la que se cometen los abusos, la duración de los mismos o la proximidad de la persona que lo hace (padre, madre, hermanos, abuelos, etc.)?

Todas estas variables, la edad en la que el menor ha sufrido la experiencia de abuso, durante cuánto tiempo, qué relación tiene con el abusador, la gravedad de los abusos sufridos, entre otras, son lo que denominamos variables mediadoras que suponen un incremento del riesgo de problemas psicológicos para el menor víctima.

Se ha observado que una mayor frecuencia y severidad de los abusos sufridos, una relación íntima y de confianza con el abusador, así como otras variables relacionadas con una reacción de incredulidad o acusatoria hacia el menor por parte de su entorno ante la revelación o el descubrimiento del abuso, pueden incrementar enormemente el riesgo, de por si ya importante, de consecuencias adversas tras la experiencia de abuso sexual.




Rafael Ibarra

Diario ABC, viernes 22 de Julio de 2011

sábado, 12 de noviembre de 2011

AUTOESTIMA: NO TE SALTES LAS SEÑALES, ELIGE VIVIR


Si te humilla, si te hace creer que no vales para nada, que no sirves para nada, te está maltratando. Y si lo hace contigo también lo hará con tus hijos, que acabarán siendo personas con baja autoestima, inseguros.

No dejes que te compare con nadie, ni a ti ni a tus hijos. Mi padre no me dejaba relacionarme con mis primas ni con el resto de la familia, pero siempre me estaba comparando con ellas, con las hijas de sus hermanos, y me hacía reproches constantemente. A mi madre no le gustaba que me comparase con ellas, pero nunca le dijo nada, supongo que por miedo. También solía compararme con niñas que salían por televisión realizando actividades que sabía que me gustaban, como la gimnasia rítmica o el ballet, y que él mismo me prohibia practicar. Me obligaba a verlas mientras las elogiaba y comentaba los estupendas que eran, haciéndome ver que yo nunca llegaría a hacer lo mismo que ellas. Cuando me entristecía o le comentaba que quería realizar alguna de esas actividades, se reía de mí a carcajadas y me decía que era tonta. Me pregunto qué hubiese pasado si cuando me comparaba con mis primas yo lo hubiese comparado a él con sus hermanos, diciéndole que ellas podían crecer y desarrollarse como personas normales porque sus padres eran personas trabajadoras que no maltrataban a sus familias. Me pregunto qué hubiese pasado si cuando me comparaba con esas niñas que salían por la tele, yo le hubiese dicho que seguramente ellas tenían padres trabajadores que no se dedicaban a maltratar a sus familias y las dejaban realizarse como personas. Supongo que la reacción hubiese sido la que tenía siempre, ponerse violento, y quién sabe si su amenaza "te voy a dar un guantón que te voy a arrancar la cabeza", no se hubiese quedado en una simple amenaza y hubiese pasado a hacerlo, esto o algo peor...

Si te humilla, si humilla a tus hijos, os condenará a no tener un desarrollo pleno como personas. No lo permitas.

"NO TE SALTES LAS SEÑALES. ELIGE VIVIR"

AMENAZAS: NO TE SALTES LAS SEÑALES, ELIGE VIVIR


Si te amenaza, si consigue de ti lo que quiere metiéndote el miedo en el cuerpo, te está maltratando. Y lo mismo que te amenaza a ti también amenazará a tus hijos. Al respeto y la obediencia se llega por el amor, no por el miedo. Mi padre se ponía violento con nosotras para imponer su voluntad. No nos pegaba, pero decía: "te voy a dar un guantón que te voy a arrancar la cabeza", y mientras lo decía, hacía el gesto con el brazo como para pegarnos y mi madre y yo nos encogíamos muertas de miedo. A veces se ponía a romper cosas o a dar golpes y mi madre y yo llorábamos y suplicábamos para que parase.

No vivas bajo amenazas ni permitas que amenace a tus hijos. Os destrozará la vida.

"NO TE SALTES LAS SEÑALES. ELIGE VIVIR"

AISLAMIENTO: NO TE SALTES LAS SEÑALES, ELIGE VIVIR


Si te aisla, si te prohibe tener vida social, amistades, relacionarte con tus familiares... Eso también es maltrato. Y si lo hace contigo, también acabará haciéndolo con tus hijos. Mi padre lo hizo con mi madre y después conmigo.

No permitas que te aisle. Reacciona. Hazlo no sólo por ti, sino por tus hijos, porque ellos también acabarán siendo víctimas de maltrato.

"NO TE SALTES LAS SEÑALES. ELIGE VIVIR"

martes, 8 de noviembre de 2011

ALGUNAS PREGUNTAS Y RESPUESTAS SOBRE MALTRATO INFANTIL

Maltrato infantil. ¿Qué sabemos?

• Tratar mal es dificultar o impedir un desarrollo psicológico sano y equilibrado.
• El maltrato impide el despliegue de las potencialidades del ser humano.
• Existe maltrato psicológico, físico y de negligencia o desatención.
• Aunque el maltrato físico es perjudicial, el maltrato psíquico y la desatención tienen efectos más perjudiciales a lo largo de la vida.
• El maltrato se produce en todas los contextos sociales y culturales.

¿Quien maltrata?

• Entre el 20 y el 40 de los padres que maltratan son alcohólicos o drogadictos.
• El maltrato solo se transmite en un 30% de los maltratados que también maltratan a sus hijos/as.
• Ser consciente de haber sido maltratado es un factor protector para no hacer lo mismo con los propios hijos /as.
• Las madres maltratadoras suelen ser mujeres maltratadas.
• Las madres maltratadoras son jóvenes y pobres, han recibido poca educación y tienen poco apoyo para criar a sus hijos e hijas.
• Los maltratadores son personas inseguras en el plano emocional, que piensan que sus hijos les rechazan y practican el estilo autoritario, la punición y el castigo físico.

¿Quiénes son maltratados?

• Los maltratadores suelen escoger a uno de sus hijos como objetivo, que puede poseer alguna de estas características:
            • Ser emocionalmente poco receptivo.
            • Ser hiperactivo.
            • Poseer un temperamento impulsivo o irritable.
            • Padecer alguna enfermedad.
• Es importante resaltar que los niños “difíciles”son menos maltratados que los niños alegres y de trato fácil.
• La posibilidad de que se produzca el maltrato aumenta en la medida en que concurran factores de riesgo tanto por parte del adulto como parte del niño.

¿Cuándo y dónde ocurre el maltrato?

• Los factores de estrés familiar aumentan las posibilidades de que aparezca el maltrato:
            • Divorcio.
            • Fallecimiento de un miembro de la familia.
            • Problemas laborales y económicos.
• Barrios de riesgo: zona pobres y degradadas con pocos recursos comunitarios y con pocas relaciones sociales incluso con la familia extensa.
            • En estos contextos se produce un fenómeno de descarga de frustración en los propios hijos.
            • Desde el punto de vista cultural se produce una actitud permisiva hacia la violencia.
            • También se produce una aceptación implícita del castigo físico.
• La posibilidad del maltrato aumenta cuando un progenitor vulnerable afronta sin apoyo eficaz una situación difícil.

¿Qué ocurre en el futuro con las víctimas del maltrato?

• Los niños desatendidos manifiestan retraso y fracaso escolar y si la falta de estimulación es persistente su desarrollo intelectual y emocional se puede ver afectado seriamente.
• Los niños que sufren maltrato físico van a mostrar problemas de hostilidad y agresión, problemas de disciplina en la escuela y es más posible que sean rechazados por sus iguales.
• La consecuencia más inquietante y significativa es la falta de empatía ante el sufrimiento de los iguales e, incluso, el desarrollo de agresión ante el sufrimiento de otras personas.
• Algunos niños y niñas víctimas de abusos sexuales pueden sufrir estrés post traumático y diversos trastornos emocionales persistentes.
• El sufrir maltrato es un factor de riesgo de un inadecuado desarrollo personal.

¿Qué se puede hacer?

• La políticas institucionales deben generar procedimientos de detección precoz del maltrato en los ámbitos educativo y sanitario.
• Las familias de riesgo deben recibir apoyo material, psicológico y educativo.
• Se deben desarrollar actividades de difusión de mensajes preventivos básicos en el proceso de educación infantil dentro de la familia.
• La prioridad de derechos se establece claramente a favor de los derechos del menor para garantizar su bienestar psicológico.



Fuente utilizada:
D. Shaffer(2002). Desarrollo social y de la personalidad.
Madrid: Thomson.

lunes, 7 de noviembre de 2011

ALGUNAS CONSECUENCIAS DEL MALTRATO INFANTIL

Los niños criados en hogares donde se les maltrata suelen mostrara desórdenes postraumáticos y emocionales. Muchos experimentan sentimientos de escasa autoestima y sufren de depresión y ansiedad por lo que suelen utilizar el alcohol u otras drogas para mitigar su distress psicológico siendo la adicción al llegar la adultez, más frecuente que en la población general.

Los efectos que produce el maltrato infantil, no cesan la niñez, mostrando muchos de ellos dificultades para establecer una sana interrelación al llegar a la adultez.

Algunos niños sienten temor de hablar de lo que les pasa por que piensan que nadie les creerá. Otras veces no se dan cuenta que el maltrato a que son objeto es un comportamiento anormal así aprenden a repetir este "modelo" inconscientemente. La falta de un modelo familiar positivo y la dificultad en crecer y desarrollarse copiándolo, aumenta las dificultades de establecer relaciones.

Puede que no vean la verdadera raíz de sus problemas emocionales, hasta que al llegar a adultos busquen ayuda para solucionarlos.

"Para muchos niños que sufren de maltrato, la violencia del abusador se transforma en una forma de vida. Crecen pensando y creyendo que la gente que lastima es parte de la vida cotidiana, por lo tanto este comportamiento se toma "aceptable" y el ciclo del abuso continua cuando ellos se transforman en padres que abusan de su hijos y estos de los suyos, continuando así el ciclo vicioso por generaciones".

Muchas personas no pueden cortar el ciclo del abuso, pero hay niños al que la bibliografía mundial denomina "resilentes" que poseen características que les permite superar este obstáculo. Estos niños tiene la habilidad de llamar positivamente la atención de otras personas, se comunican bien, poseen una inteligencia promedio, se nota en ellos un deseo por superarse y creen en sí mismos. Muchas veces es la aparición de un adulto preocupado por ellos lo que les permite desarrollar esta habilidad y romper con el ciclo del abuso.
Como todos sabemos, los niños aprenden de lo que viven.

El niño aprende lo que vive
  • Si vive con tolerancia aprende a ser paciente
  • Si vive criticado aprende a condenar
  • Si vive con aprobación aprende a confiar en sí mismo
  • Si vive engañado aprende a mentir
  • Si vive en equidad aprende a ser justo
  • Si vive con vergüenza aprende a sentirse culpable
  • Si vive con seguridad aprende a tener fe en sí mismo
  • Si vive hostilizado aprende a pelear
  • Si vive en la aceptación y la amistad aprende a encontrar el amor en el mundo.
Problemas de conducta

La literatura sobre el tema de abuso infantil coinciden manifestar que los niños que sufren malos tratos presentan un funcionamiento comportamental problemático. En España, de forma consistente a lo encontrado en otros países, se observa que comparando a niños que reciben abuso con niños que no lo reciben, los primeros manifiestan más problemas de conducta, tanto cuando la información procede de los padres como cuando procede de los maestros. Las conductas que se han descrito en estos niños han sido: agresividad, verbal y física, hostilidad, oposición, robos, mentiras, absentismo, que se integrarían en la categoría de problemas de conducta externalizantes. En un estudio longitudinal encontraron que la experiencia del daño físico intencional sufrido durante los primeros cinco años estaba asociado con un incremento considerable del riesgo a sufrir problemas de conducta externalizantes. Pero aunque estos problemas sean los más frecuentes, sin embargo, también algunos de estos niños presentan problemas de eliminación, miedos, desobediencia encubierta, pero incluso algunos niños presentan combinación de ambas categorías.



Ricardo Pérez Moguel

"Detrás de un niño maltratado hay siempre una persona que daña y otra que calla..."

domingo, 6 de noviembre de 2011

LO QUE MAL EMPIEZA, ACABA TODAVÍA PEOR

Mis padres se conocieron allá por el año 1957, cuando mi madre tenía 13 años y mi padre 14. En aquella época, los noviazgos solían empezar en esta etapa de la adolescencia y prolongarse durante muchos años.

Mi madre con esa edad ya no iba al colegio, pero no porque ella no quisiera estudiar, sino porque su madrastra la sacó del colegio cuando tenía 9 años y la puso a limpiar escaleras para que aportara dinero a la economía familiar. Su madre, mi abuela, había muerto siendo mi madre muy pequeña y mi abuelo se volvió a casar, así que tanto ella como su hermana C., tres años menor, fueron condenadas al analfabetismo y explotadas desde su infancia por una mujer sin escrúpulos. Lo que en la actualidad sería denunciable ante la autoridad competente e incluso penado por la ley, en la España de la postguerra era una práctica frecuente y se veía como algo natural sacar a los niños del colegio tempranamente y ponerlos a trabajar para ayudar a sostener la economía familiar.

Mi padre, cuando conoció a mi madre tampoco iba ya al colegio, pero por motivos bien diferentes. Al contrario que mi familia materna, mi familia paterna estaba económicamente más holgada y se podía permitir darle una educación a sus tres hijos, mi padre y sus dos hermanos A. y J. Pero a mi padre nunca le gustó estudiar, en realidad nunca le gustó hacer nada de provecho, así que dejó el colegio y se puso a trabajar como dependiente en una tienda, desaprovechando así la oportunidad de prepararse para ser alguien en la vida. Por aquellos años ya empezaba a fumar y a beber alcohol. Era celoso y muy dominante.

Intento entender qué pudo ver mi madre en él para enamorarse y mantener una relación de tantos años. Supongo que su propia situación familiar la empujaba a buscar a alguien que le diese un poco de cariño a cualquier precio, aún a cambio de ser totalmente dominada y anulada por la otra persona. Creo que ella siempre mantuvo la esperanza de que él cambiara su manera de ser algún día, pero las personas así difícilmente cambian alguna vez. Desde que comenzó el noviazgo, él se hizo dueño de su vida prohibiéndole salir sola a la calle, hablar con otras personas, tener amistades. Le imponía la forma en que tenía que vestirse, prohibiéndole ponerse ropa con tirantas, o con escote grande, o por encima de la rodilla. Si lo contrariaba en algo, él montaba en cólera, así que ella hacía todo lo que él decía para que no se enfadara. Si desde el primer momento, desde la primera prohibición absurda, ella hubiese sido firme en decirle "no" y no dejarse dominar, seguramente las cosas hubiesen sido de otra manera. Pero desde el momento en que agachó la cabeza y dijo "sí", "bueno", "vale", "lo que tu digas", se convirtió en su esclava para los restos.

Una relación así acaba entrando en un círculo vicioso. El ordenaba, ella obedecía para que él no se enfadase, él se crecía viendo que ella era fácil de dominar y ordenaba todavía más, ella se amendrentaba cada vez más, él seguía ordenando y prohibiendo, ella obedece por miedo a que se enfade... Y aquí tenemos ya el miedo. Miedo a que se enfade, miedo a que grite... Mi madre tenía miedo, aunque se empeñase en negarlo durante mucho tiempo como mecanismo de autodefensa, y más tarde, yo también acabé teniendo miedo...