jueves, 17 de noviembre de 2011

UN MILLÓN Y MEDIO DE ESPAÑOLAS HAN SIDO MALTRATADAS ALGUNA VEZ; 400.000 LO SON HOY

El IV Congreso del Observatorio de Violencia de Género se centra en la evaluación del riesgo al que está sometido la víctima


Más de un millón y medio de mujeres, el 6,3% de la población femenina de España, ha sufrido malos tratos alguna vez en su vida y unas 400.000 son víctimas de la violencia de género actualmente, según las estimaciones oficiales ofrecidas por la presidenta del Observatorio de Violencia Doméstica y de Género, Inmaculada Montalbán. En declaraciones a los medios en la inauguración del IV Congreso que organiza esta institución adscrita al Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), Montalbán ha incidido en la necesidad de "aflorar esa cifra oculta de maltrato que en algunos casos termina en muerte" y que es "muy difícil de cuantificar".

"Me preocupa que mayoritariamente no denuncien", ha señalado en relación a las mujeres que son asesinadas cada año. "Las que han denunciado son las menos, y estos casos los analizamos uno a uno, pero sí que es verdad que entre siete y ocho de cada diez no han denunciado previamente y es muy importante que se acerquen a las instituciones para que se pueda activar el sistema de protección", ha señalado. En total, durante el primer semestre de este año, los juzgados recogieron 66.839 denuncias, algo más de 370 diarias. En 2010 la cifra de denunciantes ascendió a 134.105 y, entre 2007 y 2011, se ha producido un incremento general del seis por ciento.

 

El 7% de las asesinadas no denunció

 

Sin embargo, en lo que va de año 53 mujeres han sido asesinadas por hombres con los que mantenían o habían mantenido una relación y de ellas, el 73,6% no había denunciado. Por otra parte, Montalbán ha explicado que el Congreso, que reunirá a expertos de distintas áreas en el Senado durante dos días, se centrará en perfeccionar el sistema de valoración del riesgo para poder "determinar con más rigor la peligrosidad de los acusados e imputados en temas de malos tratos".
Hasta ahora, las fuerzas policiales evalúan el riesgo teniendo en cuenta exclusivamente a la víctima y se plantea la posibilidad de que se practique un examen también al agresor. Sobre este asunto, el delegado del Gobierno contra la Violencia de Género, Miguel Lorente, ha explicado que "es muy importante" analizar al agresor ya que "la violencia no se produce porque una mujer tenga características o circunstancias específicas para ser víctima de violencia, sino porque hay un hombre que decide ejercer la violencia". 

"Si no analizamos al que la causa, difícilmente podremos adoptar medidas adecuadas para garantizar su seguridad, protección e incluso su recuperación", ha señalado Lorente, para incidir en que esta evaluación del agresor, que se haría a petición de las partes y por orden del juez, es "una propuesta muy importante por parte del CGPJ y uno de los objetivos que siempre se han demandado desde la medicina forense". 

En la inauguración del Congreso han participado, además de Lorente, el presidente del Senado, Francisco Javier Rojo; el presidente del Consejo General de la Abogacía Española (CGAE), Carlos Carnicer; la consejera de Presidencia y Justicia de la Comunidad de Madrid, Regina Plañiol de Lacalle; el Fiscal General del Estado, Cándido Conde-Pumpido; el secretario de Estado de Justicia, Juan Carlos Campo y el vicepresidente del CGPJ, Fernando de Rosa Torner. 

Todos los ponentes han destacado la importancia de la Ley de Medidas de Protección Integral contra la violencia sobre la mujer como herramienta para "sacar del rincón oscuro" esta lacra social y combatirla, así como han incidido en que la coordinación entre todos los agentes implicados en esta tarea es fundamental para alcanzar la erradicación de la violencia de género. Lorente ha aportado además un dato: después de la ley, mueren un 6,3% menos de mujeres.

Conde-Pumpido, que ha dado a su intervención tono de despedida porque, como él mismo ha dicho, éste ha sido su último acto oficial como fiscal general del Estado, ha puesto en valor el trabajo de los fiscales especializados, ha anunciado la publicación de una circular que les servirá de guía de actuación en violencia de género y ha destacado que "se siguen produciendo agresiones, pero ya no permanecen sin respuesta ni tampoco se esconden en la sombra".


En este sentido, ha señalado que en 2005, cuando la Ley Integral cumplió un año, se alcanzaron casi 40.000 procedimientos por violencia de género, mientras que en 2010, "la labor de la Fiscalía alcanzó a 120.000 procedimientos por delito" lo que, a su juicio, "no constituye una muestra de crecimiento real de los actos de violencia, sino que es el reflejo estadístico del incremento de la respuesta penal a un fenómeno que antes se encontraba oculto o a lo sumo escondido en las fichas de los juicios de faltas".



Noticia publicada en Diario ABC
16-11-2011

 

miércoles, 16 de noviembre de 2011

UN ENTIERRO EN VIDA

Mi padre nunca soportó que nadie le diese órdenes, ni tener que dar explicaciones a nadie, así que los trabajos le duraban bien poco, porque en cuanto tenía la más mínima discrepancia con alguien dejaba el trabajo así sin más. Los años de noviazgo iban pasando y mis padres no tenían ahorros para hacer planes de futuro, pero aún así, decidieron casarse en el año 1965. Como no podían permitirse ni siquiera alquilar una vivienda, se fueron a vivir con mis abuelos paternos. Mi madre estaba trabajando en un taller de costura, pero por aquellos años, lo habitual era que cuando una mujer se casaba, dejase de trabajar fuera de casa para dedicarse exclusivamente a las tareas del hogar, y eso fue lo que hizo. Mi padre trabajaba entonces en un taller de reparación de televisores.


Mis abuelos paternos les dejaron una habitación del piso en el que vivían, en la que apenas cabían los muebles del dormitorio de matrimonio. Mi abuelo tuvo que hacer una obra en el piso para desplazar uno de los tabiques de la habitación y que fuese así más amplia para poder acoplar los muebes del dormitorio que él mismo les compró como regalo de boda. En aquel piso vivía también el hermano menor de mi padre, que todavía estaba soltero. Demasiada gente en una misma vivienda con unos recién casados.


Mi madre no podía comprarse un traje de novia, así que se casó con uno prestado. El coche de los novios era alquilado. Un compañero de trabajo de mi padre les preparó un pequeño banquete en su propia casa con unas tapas y algunas bebidas. Por supuesto, no hubo viaje de luna de miel ni nada por el estilo. No sé exactamente qué pasaba por la cabeza de mi madre en aquellos momentos. Ella siempre decía que estaba muy mal en su casa y que quería salir de allí. Pensaba que casarse sería la solución a todos sus problemas, pero en realidad fue justo lo contrario. El día de su boda mi madre, sin saberlo, no celebró su boda, sino su entierro en vida. Pasó de estar encerrada en su casa, a estar encerrada en casa de sus suegros. Si antes de casarse mi padre ya la controlaba, ahora pasó a tener un dominio absoluto sobre ella, su dueño y señor hasta la muerte.

martes, 15 de noviembre de 2011

LOS MÉDICOS PODRÍAN PASAR POR ALTO ALGUNOS CASOS DE ABUSO INFANTIL

Un estudio halló que los proveedores de atención primaria no notaron algunas lesiones sospechosas

Muchos casos de abuso infantil no son reportados por los proveedores de atención de salud primaria, sugiere un estudio reciente.

Los proveedores de atención primaria (PAP) por lo general son médicos, pero también pueden ser asistentes médicos y enfermeras.

En este estudio, los investigadores entrevistaron a PAP sobre 111 casos de niños lesionados, seis semanas y seis meses después de que trataran a los niños. Los casos también fueron revisados por cinco expertos en abuso infantil.

Los PAP y los expertos en abuso infantil concurrieron sobre la sospecha de abuso en 81 por ciento de los casos, pero los PAP no reportaron 21 por ciento de las lesiones que los expertos afirmaron que habrían reportado a los servicios de protección del menor.

Los hallazgos sugieren que los PAP necesitan una mejor capacitación en el diagnóstico y gestión del abuso infantil, según investigadores de la Facultad de medicina de la Universidad de Boston y del Centro Médico de Boston.

"Para estar más seguros de sus sospechas, los PAP necesitan una mejor educación sobre el reconocimiento de las lesiones que crean sospechas de abuso infantil, sobre todo los hematomas y las fracturas, y del rol de las agencias de protección del menor en la investigación de las circunstancias del niño", señaló en un comunicado de prensa del Centro Médico de Boston el autor líder, el Dr. Robert Sege, profesor de pediatría de la Facultad de medicina de la Universidad de Boston y director de pediatría ambulatoria del centro médico.

El estudio aparece en la edición de noviembre y diciembre de la revista Academic Pediatrics.
Determinar si la lesión de un niño fue causada por abuso puede resultar difícil, porque quizás no haya testigos y el niño podría ser demasiado pequeño o tener demasiado miedo para describir el abuso, anotaron los investigadores.



Artículo por HealthDay, traducido por Hispanicare FUENTE: Boston University Medical Center, news release, Nov. 8, 2011
HealthDay

lunes, 14 de noviembre de 2011

EL MALTRATO INFANTIL PERJUDICA SERIAMENTE LA SALUD

 

¿Influye el maltrato infantil sobre la salud? ¿En qué aspectos? Diversos estudios han sugerido la existencia de un período crítico en el desarrollo del individuo en el cual la experiencia de maltrato y abuso sexual puede conllevar cambios neurobiológicos permanentes o muy duraderos, afectando especialmente a la respuesta del eje neuroendocrino hipotálamico-hipofisario-adrenal. Ahora un trabajo realizado por el Grupo de Investigación de las Víctimas Infantil y Adolescentes de la Facultad de Psicología de la Universidad de Barcelona, ha hecho una revisión sobre las principales consecuencias neurobiológicas del abuso sexual infantil y concluye, tras revisar 34 estudios sobre abuso sexual en niños, que es necesario considerar al maltrato y al abuso sexual infantil como un problema de salud que afecta a diferentes áreas de la vida de sus víctimas. Por ello, según se señalan en las conclusiones del trabajo publicado en Gaceta Sanitaria, apuestan por favorecer el desarrollo de programas de intervención y tratamiento teniendo en cuenta sus múltiples efectos.

Noemí Pereda, coordinadora del estudio, ha respondido sobre algunos de los aspectos más relevantes de la investigación.

En el estudio se habla de abuso sexual en niños, pero ¿se pueden extrapolar los resultados hacia otros tipos de abuso que pueden producirse en la edad infantil?

En general los estudios son bastantes convergentes en cuanto a las consecuencias del abuso infantil, independientemente del tipo de abuso. Se han encontrado resultados similares en menores víctimas de maltrato físico, negligencia y expuestos a la violencia entre los progenitores. Es la vivencia de un estrés continuado tan importante como el que implica una situación de maltrato infantil, durante el periodo de desarrollo del individuo, lo que genera la afectación neurológica observada, no el tipo de maltrato sufrido.

¿Cuáles son las alteraciones neurobiológicos más relevantes que se producen tras el abuso y cómo influyen en el desarrollo y en la salud?

Las alteraciones más importantes tienen que ver con afectaciones en el desarrollo cerebral y cambios en el volumen de algunas zonas cerebrales, cómo el hipocampo o la corteza prefrontal, entre otras. También se describen alteraciones en el funcionamiento de otras áreas, cómo la amígdala, haciéndolas más sensibles a estímulos que provoquen miedo.

Pero, sin duda, el cambio más importante se da en el funcionamiento del eje hormonal de afrontamiento al estrés, el denominado eje hipotalámico-hipofisario-adrenal. Este cambio influye en cómo se responde después a situaciones estresantes, habitualmente con una mayor sensibilidad a éste y una mayor vulnerabilidad al desequilibrio psicológico. La forma en la que el individuo se relaciona, por tanto, puede verse afectada por estas alteraciones, principalmente con un mayor retraimiento social y conductas desajustadas socialmente, que crean rechazo e incomprensión. También se ve afectada el área de la salud mental, con una mayor prevalencia de trastornos afectivos y de ansiedad, y la salud física, con una mayor prevalencia de enfermedades inflamatorias y problemas cardiovasculares, entre otros.

¿Afecta el abuso por igual a todos los niños? ¿Existen mecanismos de resistencia, como la denominada resiliencia?

El abuso sexual infantil, no podemos olvidarlo nunca, es una experiencia vital adversa. No es un trastorno mental y, por tanto, no afecta a todos por igual. Cada persona dispone de una serie de recursos, personales, familiares, sociales, que pone en marcha ante una experiencia negativa, como puede ser el abuso sexual infantil. Por ejemplo, aunque es sabido que el maltrato influye en el ciclo de la violencia, sólo lo hace en los portadores una versión concreta del gen de la MAOA.

Otro ejemplo, de la interacción genética-ambiente es que, si bien la experiencia de acontecimientos vitales adversos incrementa la probabilidad de padecer depresión mayor, ello depende también de qué versión del gen transportador de la serotonina tenga el individuo. La interacción genética-ambiente es, por tanto, una variable a tener en cuenta. Pero también el ambiente. La falta de una figura de apoyo, en víctimas de abuso sexual infantil, se ha demostrado incrementa el riesgo de problemas psicológicos posteriores. También el sentimiento de culpa que presente la víctima o su baja autoestima. La experiencia de abuso sexual es un punto de inflexión en la vida del niño o niña que, a partir de sus mecanismos de resiliencia, configurará una trayectoria vital de riesgo o de protección.

¿Qué posibilidades de recuperación tiene estos niños?

Si asumimos la realidad de los estudios llevados a cabo, tanto en España como en el ámbito internacional, tenemos que tener en cuenta que el abuso sexual infantil es una experiencia adversa que afecta a un importante grupo de niños y niñas, alcanzando porcentajes de entre el 10 y el 20% de la población.

La gran mayoría de estas personas, no obstante, no desarrollan problemas psicológicos si no que, tras un período de duelo y adaptación, consiguen llevar una vida igual que la del resto de la población. Esta adaptación positiva dependerá de los mecanismos de resiliencia que comentábamos en la anterior pregunta y que sirven de amortiguadores ante el riesgo de problemas psicológicos que supone la experiencia de abuso sexual.

La psicoterapia es una opción muy adecuada cuando el niño o niña presenta síntomas de desajuste y no cuenta con los recursos personales ni familiares suficientes para poder tirar adelante por sí mismo. Pero debemos recordar que en el tratamiento del abuso sexual infantil hay que alejarse de modelos patologizantes que consideran que la experiencia de este acontecimiento conlleva, directamente, el desarrollo de psicopatología y la necesidad de intervención de profesionales.

¿Es importante la edad en la que se cometen los abusos, la duración de los mismos o la proximidad de la persona que lo hace (padre, madre, hermanos, abuelos, etc.)?

Todas estas variables, la edad en la que el menor ha sufrido la experiencia de abuso, durante cuánto tiempo, qué relación tiene con el abusador, la gravedad de los abusos sufridos, entre otras, son lo que denominamos variables mediadoras que suponen un incremento del riesgo de problemas psicológicos para el menor víctima.

Se ha observado que una mayor frecuencia y severidad de los abusos sufridos, una relación íntima y de confianza con el abusador, así como otras variables relacionadas con una reacción de incredulidad o acusatoria hacia el menor por parte de su entorno ante la revelación o el descubrimiento del abuso, pueden incrementar enormemente el riesgo, de por si ya importante, de consecuencias adversas tras la experiencia de abuso sexual.




Rafael Ibarra

Diario ABC, viernes 22 de Julio de 2011